(Reproducir: http://youtu.be/tmjqVMHmyUs)
Días después. Madrid, España.
Fabiola había regresado a México. En la clase de Fotografía decidieron ir a un pub (bar) esa noche para festejar el cumpleaños de Rodrigo, el otro chico Mexicano del grupo.
En el pub (bar).
Regina. “Mira que yo no bebo.”
Rodrigo. “Una nomas, chiquita. ¡Es mi cumple!.”
Regina. “¡Que no, coño!.”
Rodrigo. “¡Escúchate Ya hasta hablas como española! En serio, ¿Me la vas a despreciar?” - le pone la copa frente a sus labios.
Regina acepta la bebida. Rodrigo ya estaba ebrio. Luego de un rato más, entre canciones y más alcohol no quedaba alguien sobrio en ese grupo de amigos.
Regina. “¡Quiero bailar! ¡Vamos, vamos!” –agarró de la mano a Rodrigo pero éste prefirió pedir un trago más.- “Oh my god! Miren allá, es la profesora de Recorta y Pega II (Diseño Editorial).”
Arturo: ¡Pero miren con quien ha venido!
Regina voltea y ve a Emilio.
Regina. “Pues… cómo que está muy grande para él, ¿no? Él es guapo y joven y ella pues ya está crecidita.”
Arturo. “Pues hacen bonita pareja, muy sexis los dos.”
Regina. “¡Ash! Me chocan, nomás porque es alta y rubia…” – tomó un shot de tequila.
En México. Muy temprano.
Bruno. “Ya levántate… tengo práctica muy temprano.”
Él se enredó una toalla en la cintura y alistaba sus cosas para vestirse.
Jessica. “Un ratito más.” –se levantó de la cama y lo abrazo.
Ella estaba desnuda. Bruno miró el reflejo de ambos en el espejo.
Bruno. “Por favor, vístete que paso a dejarte a tu casa. Creo que hoy tengo unas horas libres, podríamos vernos…”
Jessica. “A ver Bruno, no soy tu objeto sexual, para eso están las prostitutas… Yo te amo y si estoy aquí es porque esto jamás acabó para mí.”
Bruno. “Es que no sé qué pensar… Por favor, vístete, te marco para que quedemos en algún lugar.”
Jessica. “Desde que regresaste de ese viaje “escolar” a Madrid estás peor que nunca. Sólo espero que no hayas visto a la estúpida de Regina.”
Bruno. “No la insultes…” –se quedó pensando.
Bruno volteó y beso a Jessica. La besaba con pasión, con lujuria. Fue cuestión de unos minutos para que volvieran a liarse en la cama, ahora con más prisa.
Madrugada.
En el pub. Madrid, España.
Todos ya estaban ebrios. Unos se habían ido a los baños para aprovechar la “excitación” que les producía el alcohol. Otros lloraban por algún amor no correspondido o perdido. Y otros, como Emilio, trataban de hacer que sus citas duraran.
Regina y un joven conversaban un poco. Ambos estaban ebrios.
Regina. “Y en serio, el árbol cambiaba de ánimo” –reía- “No miento, yo estaba acostada con él y cambiaba a cada rato. Rarísimo.”
Julián. “Lo que necesitas es relajarte un poco… estáis viendo cualquier cosa tía”
Julián, un joven que al parecer era cliente asiduo de ese pub, intentó besarla.
Regina. “No, estás confundiéndote… Yo no quiero…”
Julián. “Anda tía, que no tiene nada de malo…” –la tomó de la cintura y la acercó a él bruscamente.
Regina. “¡Joder! ¿Estás sordo?”
Regina trató de zafarse pero él era más alto y corpulento además que su estado etílico no la ayudaba mucho. Después de forcejear un poco le dio una fuerte mordida en el labio y echó a correr fuera del establecimiento. Emilio salió tras de ella.
Emilio. “¡Regina! ¿Qué pasa? ¡Regina!”
Regina siguió corriendo hasta que, no muy lejos de ahí, se desvaneció. Emilio corrió hacía ella.
Emilio. “Regina, responde… ¡Joder! ¿Qué habrá pasado?”
Regina despertó, sólo había sido un desmayo. Emilio le ayudó a ponerse de pie.
Emilio. “¡Vamos, te llevo a casa!”
Regina comenzó a reir.
Regina. “¿Y si se enoja Miss Universo porque la dejó ahí?.”
Él sonrió. Caminaban hacia el auto de él.
Emilio. “¿Te refieres a Olivia?” –Regina asintió. “Hay veces en las que, por mucho que lo intentéis no hay química. No surge esa chispa.”
Regina. “¿La chispa adecuada? ¿Cómo la canción?”.
Emilio. “¡Exacto! Justo así es esto.”
(Reproducir:http://youtu.be/dllXsqrdvbA )
Emilio la ayudó a subir al auto. Cerró la puerta y se dio la vuelta para conducir. Regina le indicó que se fuera a la cafetería donde trabajaba y ya ahí le diría donde estaba su domicilio. Llegaron.
Emilio. “No puedo creerlo… Yo vivo aquí. Bueno, en realidad almaceno mis cosas aquí, en estos días planeaba mudarme por completo.”
Regina. “Entre, profesor.” –al abrir la puerta cayó encima de un montón de cajas.
Emilio. “¡Cuidado! ¿Estás bien?” –se arrodilló para verla.
Regina. “¿Cuántos años tiene, profe? Es usted muy joven.”
Emilio. “Tengo 26 años. Ven, vamos a la cocineta, te prepararé sopa y café. Necesitas comer algo.”
Regina. “No, mire, tengo el estómago revuelto, si como, no lo soportará…”
Se levantaron del suelo, él la acompañó a su habitación para que se vistiera. Ella, como pudo se desvistió y se puso el pijama. Salió y Emilio ya le tenía una taza de café y un tazón de sopa instantánea.
Emilio. “Bebe y come un poco, os hará bien a tu organismo.”
Regina sonrió, tenía hipo, así que no pudo comer bien. De pronto, se levantó de su asiento y caminó hacia él que estaba recargado sobre el marco de la puerta. Se paró de puntitas e intentó besarlo, Emilio la alejó.
Regina. “¿No le gusto?”.
Emilio. “Creo que no es lo correcto. Estáis bajo los efectos del alcohol. Deberías ir a dormir.”
Regina. “¡Coño! ¡lo sabía! ¿Sabe por qué nadie me hace caso? ¡Porque estoy fea y enana! ¡Claro, cómo yo no tengo el cuerpazo de “Miss Universo Olivia”!”
Emilio. “No digáis eso, eres muy bella pero no sería lo correcto. Ven, te llevo a tu habitación.”
Regina se adelantó con pasó rápido a su habitación, cerró la puerta. Se sentó sobre su cama.
Regina. “¡Qué estúpida! ¿Ahora con qué cara lo voy a ver todos los días en clase? No vuelvo a tomar…”
Emilio grita del otro lado de la puerta.
Emilio. “¡Regina! ¿te encuentras bien?.”
Regina se recostó sin decir alguna palabra. Emilio del otro lado de la puerta pensaba en lo sucedido.
Emilio. “Me gustas pero no es lo correcto.”
Regina ya no escuchó pues apenas estuvo en contacto con la almohada, cayó en sueño profundo.
Al día siguiente. Regina despertó y se bañó. No recordaba mucho pero tenía un dolor de cabeza tremendo. Salió en ropa interior con dirección a la cocina. Calentó un poco de agua y se preparó un café. Al dirigirse a la pequeña salita para sentarse y ver un rato la televisión, vio salir a Emilio de aquella habitación del fondo. Regina soltó la taza de café. Gritó.
Regina. “¡Mierda! Me he quemado.”
Emilio. “Tengo ungüento para las quemaduras en mi habitación.”
Regina lloraba. Trataba de cubrirse el cuerpo con las manos.
Regina. “¿Qué dices? Usted… es el huésped fantasma…”
Emilio. “Pensé que había quedado claro ayer que yo viviré aquí.”
Emilio sacó un frasco con ungüento y Regina entro a la habitación para que se lo untara.
Regina poco a poco recordaba todo lo acontecido en la noche anterior. Se sonrojó. Se miró semi desnuda frente a su profesor que tanto le atraía mientras le curaba la quemadura y en la desesperación de taparse jaló una sábana de un mueble lleno de cosas. Tiró un sobre.
Regina. “Pero…” –se levantó deprisa a ver aquello que cayó del mueble.
Emilio se levantó asustado.
Regina. “¿Yo fui su tarea aquel día, el primer día de su clase?”
Sacó las fotos que quedaban en el sobre. En todas estaba ella con diferentes expresiones… todas, del primer día de clase cuando el pidió que retrataran a alguien.
Emilio. “No os asustéis, es que vuestra alma invita a retratarla.”
Regina empezó a reir y las lágrimas salían de sus ojos.
Regina. “¿Por qué me rechazó ayer?”
Emilio. “Creo que debo irme…”
Regina. “No, por favor. Prometo no hablar del tema. Sólo… quédese.”
Emilio se acercó y secó las lágrimas de su rostro. Regina lo abrazó, recargó la cabeza sobre su pecho. Él la abrazó fuerte, besó su cabeza, luego su frente.
Emilio. “Tengo ganas de no irme nunca.”
Regina. “No lo haga. No quiero que se vaya.”
Emilio. “Esto está mal. No es correcto.”
Regina. “A ver, dijo que quería que aprendiéramos a disfrutar de la vida, a querernos y a amar…”
Emilio. “Pero eres más joven. Buscáis un “pasatiempo”, yo busco formalizar.”
Regina. “Nunca he sido de las que gustan de las relaciones fugaces… eso de pasatiempos en realidad es de mujeres fáciles, ¿es ese el concepto que tiene de mí?”
Se salió enojada y fue a su habitación. Se vistió y salió por la ventana para no tener que enfrentar a Emilio. Éste, al ver que no salía, entró preocupado a buscarla. Al ver la ventana abierta dedujo que por ahí salió. Se detuvo un momento a ver lo que había. Una pared estaba tapizada de fotos, se acercó a verlas. Fotos de su estadía en España, algunas tenían cosas escritas. Entre ellas, vio una… era de él. En el primer día de clase, Emilio fue la persona a la que retrató. Despegó la foto. Al reverso se encontraba escrito algo y destacaba una frase “Si pudiera elegir con quien pasar una temporada de magia, me gustaría que fuera con alguien como él… Aunque no hable, su mirada grita. “LET’S WASTE TIME (Vamos a perder el tiempo…)””
Emilio sonrió.
Emilio. “Before we get too old..(Antes de que nos volvamos muy viejos.)”
Salió a caminar. Algo había cambiado en él. Volvía a sentir que vivía. Tenía miedo pero se sentía bien. Ahora tenía que provocar que “los planetas se alinearan” y el tiempo – espacio se aliaran para provocar algo lindo.
Ö Regina. “Y en serio, el árbol cambiaba de ánimo” –reía- “No miento, yo estaba acostada con él y cambiaba a cada rato. Rarísimo.”!!!!!! mi animismo lo publicaste!!! aaa jajaja me encanto, te quieroo mucho puki
ResponderEliminarVolvía a sentir que vivía... asi se siente uno cuando comienza de nuevo.. cada vez me enganchas mas y te tardas mas en publicar!!
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