Enlaces de "Después de ti"

"Tomorrow is a mystery... Just have faith in it!"

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Capítulo 18.





Días después, Regina se despedía de Emilio quien la llevó al aeropuerto, luego de que ella arregló el permiso en la escuela para ausentarse por un tiempo, así como en su trabajo.


-        ¿Estáis segura de no querer compañía?


-        No, Milo, o sea sí, estoy segura, además tienes que cumplir con tu deber de profesor.


-        Estáis ausente.


-        ¡Para nada! Sólo un poco cansada. Prométeme algo, acudirás hasta que yo te lo pida.


-        Pero…


-        Nada, perdón por ser tan hostil, ¿sí? Prometo avanzar con la lista de cosas por hacer, tenemos que hacer varias juntos.

-        Está bien.


-        ¡Ánimo! Sólo me voy por tantito, ¿sí? Te amo.


-        Te amo, niña.


Se abrazaron, Regina se aferraba a él, lo besó con desesperación; él cerró los ojos, evitando llorar.


-        Te amo, Regina.


Regina suspiró, mostró una sonrisa y se fue.


Emilio, con nostalgia y tristeza se quedó pensando, creyendo que en verdad sería por unos días y volvería a verla pronto, pero en su interior algo le decía que eso no sería posible, que algo cambiaría.


Después de casi 14 horas de vuelo debido al clima, Regina arribó a la ciudad de México, en donde Fabiola la esperaba. Se vieron, Regina corrió hacia donde estaba su mejor amiga, su hermana del alma.


-        ¡Te quiero!


-        ¡Qué efusiva! Yo también, Regie, ya te extrañaba.


Se abrazaron, Regina evitó llorar y en un impulso, gritó.


-        Lo siento, estoy muy emocionada.


-        ¡Estás loca! Por eso te quiero. Vamos a cenar algo, ¿sí? ¿tienes sueño? Ay mujer, te veo muy delgada y pálida.


-        Está bien, además hay tanto de lo que tenemos que hablar… como de tu reencuentro con Juliancito, no creas que se me olvida que hasta estaban pensando en casarse.


-        Es un patán… un patán adorable, no es el mismo de antes, creo que si maduró y me gusta así como es, creo que a pesar de todo sí es él mi destino, no es que lo piense, es algo que va más allá de un estado de conciencia, es algo que siento.


-        Te entiendo y me da gusto, es más, hay que verlo mañana, quiero ver qué tanto cambió, a ver si ya se bronceó un poquito.


-        Oye, ¿Y Emilio?


-        Le dije que se quedara, tiene clases como estudiante y profesor, no es que yo no las tenga pero solicité un permiso.

Subieron al auto, platicaban mientras una vieja canción sonaba en la radio. Fabiola comenzó a cantar


-        “A singer in a smoky room, a smell of wine and cheap perfume…. It goes on and on and on and on…”


-        “Some will win, some will lose, some were born to sing the blues… Oh the movie never ends, it goes on and on and on and on….”


-        Don’t stop believing…” cante fuerte señorita Regina.


-        “Hold on to the feeling… ”


-        ¡Wow!, hace mucho no escuchaba esta canción, cómo que levanta el ánimo, ¿no?


-        Sí, dan ganas de… luchar.


Regina arrugó la nariz.


-        ¡Qué asco Fabiola! ¿Es desodorante de pino?


-        Pues de hecho ya no hay porque hoy llevé al auto lavado y lo tiraron, yo no huelo.


-        Si está fuertísimo el aroma. Puedes pararte tantito, tengo náusea.


-        Sí.


Se estacionó para que Regina bajara a respirar aire fresco. Bajaron, Regina volvió el estómago.


-        ¿Estás bien? ¿Qué comiste?


-        No sé, comí un sándwich en el avión y líquidos, en realidad no fue mucho o tal vez algo estaba caducado


-        Yo creo, hermana, vamos a comer para que te recuperes, si no quieres tacos vamos a  un café y pedimos cena ligera pero balanceada, ¿sí?


-        Ok, gracias, sí vamos porque necesito energía. Oye, Fabi, ¿Ya llegaron mis papás de Guanajuato?


-        No, mañana vuelven, y al final Javi se fue con ellos, creo que está triste por la ruptura con la novia.


-        No sabía eso, no entiendo, llevaban tanto tiempo… pero bueno, ya mañana los veré.


Fueron a cenar a un establecimiento cerca del departamento de Fabiola. Platicaron, se contaron con detalle todo lo acontecido en el tiempo que tenían sin verse. Luego de más de dos horas, se fueron al departamento a dormir, Regina se instaló en una habitación para visitas, no podía dormir, quizá por la diferencia de horario y el descontrol que esto causaba o por la preocupación que la invadía a momentos.


-        De vuelta a mis raíces, es aquí donde debo estar, no quiero dañar a Emilio. Nunca creí que las cosas se darían de este modo, tengo miedo, no sé qué sucederá, no sé cómo enfrentarlo…


Se colocó los audífonos y comenzó a escuchar música, era lo único que la relajaba últimamente, podía crearse otro mundo después de escuchar los primeros acordes de las melodías.


Al día siguiente, Regina fue a casa a visitar a sus padres y hermano que regresaban de un rápido viaje.


-        Hermanita, tan pequeña como siempre, ¡te extrañé!


-        Yo a ti, Javi, ya te ves más… hombre, más maduro.


-        Y tú en los huesos, ¿Qué no comías?


-        Sí, pero con la escuela, el trabajo pues me mantengo en forma, luego de sufrir con el peso en mi niñez, se siente bien estar así y comer de todo.


Abrazó a sus padres.


-        Estás muy blanca, mi niña, muy pálida.


-        Sí, blanca y compacta –completó su papá.


-        Sí, por lo mismo que le dije a Javi, pero bueno, ya me broncearé rico, quiero ir a la playa, hacer muchas cosas, fíjense que tengo una To Do List y pienso hacer todo lo escrito…


-        ¿Y Emilio?


-        ¡Ay, madre! En España… él no tenía vacaciones pero ya luego vendrá. Javi, ¿me prestas tu camioneta? Tengo que ir al centro comercial a comprar un poco de ropa, ¿sí?


-        ¡Qué bueno que no me pides que te acompañe! –la abraza- pero en la noche vamos a cenar, ¿vale?


-        Hecho –gritó –Los extrañé, familia. Bueno, me voy, ¿quieren algo?


Negaron con la cabeza, Regina salió en la camioneta.


Bajó de la camioneta luego de estacionarla en un parque cerca de la plaza. Se colocó los audífonos y caminó por el parque, observando a la gente, respirando profundamente con cada paso que daba.


Niños jugando, parejas besándose o compartiendo divertidos momentos seguidos de abrazos, una mujer embarazada, un anciano con bastón caminando junto a una señora de edad similar que lo cuidaba y miraba con amor.


Regina, débil y con el ánimo abajo,  entró a la plaza. Comenzó a ver sin observar todos los escaparates, no notaba lo que pasaba alrededor, peor alguien si lo hizo, notó su presencia.


-        Veo que te has olvidado de mí.


Volteó al escuchar esa voz tan familiar.


-        ¡Bruno! Hola… ¿Qué tal?


-        Hola Regina, ¡qué cambiada estás! ¿Cómo te va? ¿Qué haces aquí?


-        Nada… bueno, me va bien, sólo tomé un receso en mi vida en el Mediterráneo para reconectarme con mi lugar, con mi origen… necesitaba recuperar lo que abandoné.


Palideció.


-        ¿Estás bien? ¡Palideciste en cuestión de segundos!


-        Sí, sí –lo tomó del brazo para sostenerse –Bruno, sálvame.


Bruno no entendía el trasfondo de tal petición. Pensó que era broma, que era un juego hasta que Regina comenzó a reír.


-        Lo siento, quería ver… tu reacción –contenía las lágrima –Vamos esta noche a bailar, ¿sí? Iré a cenar con mi hermano pero después podemos… perdón, creo que no está bien esto.


-        ¿Por qué? Y no entiendo… es confuso esto, ¿en verdad estás bien?


-        ¡De maravilla! Y bueno, olvida lo que te dije, debes tener obligación con tu esposa e hijos…


-        No, no tengo hijos ni esposa. No funcionó… pero, ¿y tú?


-        Estoy respirando un poco y dejando respirar… sólo quiero salir, aprovechar el tiempo. ¿Entonces?


-        Claro que sí, ¿paso por ti?


-        Por favor. Pásame tu número para que te indique a donde iré con Javi para que de ahí vayamos a bailar o cantar, ¿vale?


Bruno sonrió, intercambiaron números.


Llegada la noche, Regina y Javier, su hermano, cenaron en un restaurante cercano a casa de Fabiola. Bruno pasaría por ella ahí para irse a algún lugar a bailar un poco.


La noche transcurría. Bailaban, cantaban y platicaban de banalidades, Bruno la miraba como siempre, con amor, con felicidad pero notaba que ella no era la misma, había tristeza en su mirada, había algo falso en las acciones con las que quería demostrar felicidad.


-        ¿Crees en la reencarnación?


-        ¿Qué? ¡No escucho! –se acercaba a ella para escuchar.


-        Bruno… vamos a caminar afuera.


Y salieron del lugar con rumbo desconocido. Las calles estaban solitarias pero con faroles en cada esquina iluminando.


-        ¿Quieres hablar?


Comenzó a llorar.


-        Bruno… estoy muriéndome


-        ¿Qué? ¿Es otra broma? Ya Regina, con eso no juegues.


-        No estoy jugando… me voy a morir, Bruno.


-        Es que… no entiendo, no entiendo –dijo nervioso.


-        Tengo un tumor en la cabeza, es inoperable, me enteré hace unos días en España, por eso decidí venir… tenía que empaparme de todo lo que representó a la “vida” en mi niñez y adolescencia


-        No, no… Regina –la abrazó –Quizá el diagnóstico está mal… quizá solo es migraña o algo así.


-        No Bruno, los análisis están, existen… eso es así… y no sé qué hacer.


Él comenzó a llorar al escuchar todo eso.


-        Voy a salvarte, lo haré… sabes que daría mi vida por ti.


-        Bruno, sólo espero vivir lo suficiente para agradecer todo lo que la gente ha hecho por mí. Sé que entre tú y yo las cosas no terminaron de la mejor manera, de hecho, no comenzaron pero no quiero estar mal con la gente…y otra cosa.


-        Lo que quieras


-        No menciones esto hasta que esté preparada para decirle a mi familia y a Fabi…


-        ¿Tu novio lo sabe?


-        No, por eso vine a México… no quiero que sepa, quizás si estamos lejos se olvidé un poco de mí y no le afecte tanto lo que sucederá

-        Creo que tiene derecho a saberlo


-        No, no lo sabrá, no quiero que sufra, es joven y un hombre excepcional, sé que si me olvida, pronto habrá una mujer esperando estar con él.


Trataba de mostrarse indiferente pero le dolía decir eso, quería mostrar fortaleza pero la voz se le quebraba al hablar de Emilio.


-        Mañana mismo comenzamos con análisis, necesitamos buscar alternativas de cura, vas a vivir. Crecerás, serás muy exitosa y tendrás hijos hermosos como tú, sólo confía, ten fe.


-        ¿Fe? Eres doctor, ustedes no creen en Dios.


-        Lo hacemos, al menos yo sí creo en Él, nosotros solo colaboramos en sus designios y estoy seguro que tú vas a vivir más tiempo


-        No Bruno, tampoco deseo que me den falsas esperanzas, sólo quiero enfrentar este  proceso lo más tranquilo que se pueda.


Regina lo miró a los ojos, Bruno lloraba. Limpió sus lágrimas, volvieron a abrazarse.


-        Gracias y perdón por lo que pasó anteriormente


-        No, preciosa, no agradezcas, aquí estaré, fue una promesa que te hice hace años… y haré lo imposible para que te cures, porque lo harás, estoy seguro de que así será


Y caminaron hacia el auto. Llevó a Regina a casa de sus padres. Bruno se desveló esa noche para leer múltiples alternativas de tratamiento.


¿Cómo curar un alma rota? ¿Cómo saber si tu otra mitad sigue esperándote? Es algo que sienten, que perciben. A veces, el tiempo solo refuerza lazos, amplifica el amor.