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"Tomorrow is a mystery... Just have faith in it!"

lunes, 25 de abril de 2011

Capítulo 1.

Tiempo atrás, México D.F.



Fabiola. “Te voy a extrañar hermana”.

Regina. “Yo a ti también, pero debemos fijar una hora prudente para que podamos hablar por lo de 
 la diferencia de horario”.

Mamá de Regina. “Hija, por favor, prométeme que te vas a cuidar, recuerda que nadie puede tocarte si tú no quieres, no aceptes bebidas abiertas, si llegas a hacer algo, protégete y por favor toma tu medicamento para tus dolores de cabeza”.

Regina. “Ayy mamá, ya estando allá ni una uña me va a molestar, es la experiencia que siempre quise vivir, no creí que llegará tan rápido”.

Regina seguía hablando con su mamá y con la que siempre fue su amiga, Fabiola… mientras su papá y su hermano subían las maletas a la camioneta para llevarla al aeropuerto.

Mamá de Regina. “Te amo, hija, te voy a extrañar… Debes hablar seguido, aunque sea por videollamada, necesitamos estar en contacto, necesitamos saber de ti. Recuerda que la tarjeta tiene un límite pero depende de cómo veas tus gastos me dices si necesitas que amplíe un poco más el crédito, pero recuerda, debes ahorrar porque en parte, este viaje no hubiera sido posible sin el financiamiento de tus tíos”.

Regina. “Sí ma’, lo agradezco, ya hablé con ellos y estoy muy emocionada y agradecida. Ahorraré porque espero que en las vacaciones pueda traer cositas de allá para todos ustedes y también poder conocer un poco más de allá. Veré si ya que me acople, consigo un trabajo para no saturarlos a ustedes de gastos.”

El papá de Regina entró a la casa.

Papá de Regina. “Listo. Tu hermano terminó de acomodar tus maletas, estamos listos, ¿y tú?.”
Regina. “Lo estoy.”

Abrazó a su mejor amiga, ésta le dio un álbum de fotos que creó para que no sintiera tanta nostalgia, tomó su mochila en donde llevaba un libro, una libreta y su computadora en su funda, además de su inseparable cámara.

Mamá de Regina. “Dios te bendiga, éxito en todo mi niña”

Regina. “Mamá, me vas a hacer llorar, en poco tiempo estaré de vuelta.”

Regina sonrió y la abrazó otra vez

Regina. “Vamos, se hará tarde”



Regina y sus padres subían a la camioneta que conduciría Javier, el hermano mayor. Llegó él, aquella persona de la que intentó alejarse tantas veces. Había llegado corriendo.

Bruno. “Pensé que no llegaba a tiempo” – saca una bolsa -. “Es que esta cosa no quedaba bien”

Regina. “¿Qué cosa?”

Bruno. “Ésto” – le muestra un cd.- “Es un mp3 que hice para ti… para que no olvides.”

Regina ríe y suspira.

Regina.  “Ay Bruno, no cambias. ¡Qué te vaya bien! Le echas ganas a todo. Sí pudimos.” – sonríe de nuevo-.

Bruno toma las manos de Regina y las lleva a su pecho.

Bruno. “Por favor, no te olvides de mí”.
Regina. “Ya, entiende que, cuando se pudo dar algo no sucedió, ahora no me vengas con eso. Te recordaré porque fuiste algo importante.”

Regina se separa un poco de él, su mamá baja de la camioneta. Saludó con la mano a Bruno.

Mamá de Regina. “Regie, ¡vamos! Tienes que llegar a documentar“.

Regina. “Sí ma’, Ya oíste… no te apures, estaré en Skype luego de la escuela y podemos tener video llamadas y así…”.

Bruno la abrazo. Regina sólo sonríe. Guarda el cd y se sube a la camioneta.
  
Y así, Regina, sus padres y hermano fueron al aeropuerto internacional de la ciudad para que tomara su vuelo a lo que sería su nuevo hogar…

Luego de una hora, llegaron al aeropuerto. Regina sentía nostalgia pero no quería demostrarlo. Hacía chistes y daba recomendaciones a su familia. Llego la hora de abordar.

Regina. “Los amo. No se preocupen, estaré bien.”

Su mamá lloró un poco. Javier, su hermano la abrazó y le dio un ligero golpe en la cabeza “Te portas bien, canija” dijo. Por último su papá la abrazó dándole unos consejos de autodefensa. Regina tomó su mochila y abordó el avión.


A esa misma hora, en otro lado de la ciudad de México.

Bruno. “Es que voy a extrañarla mucho.”

Hugo. “¡Pero si ya no la veías!.”

Bruno. “Pues… Sí, pero al menos sabía que estaba ahí y a veces hablábamos.”

Hugo. “Eso te pasa por tonto, por no decirle qué sentías, por no intentar algo más mientras se podía…”

Bruno. “Ya sé, lo sé. Es solo que no quería que la amistad se perdiera”.


Bruno se acostó. Estaba en el parque que acostumbraba visitar con Regina. Colocó sus manos detrás de su nuca. Cerró los ojos,

Bruno. “No quiero ver las estrellas si no estás cerca de mí.”

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