Enlaces de "Después de ti"

"Tomorrow is a mystery... Just have faith in it!"

viernes, 15 de julio de 2011

Capítulo 13.

(Reproducir la siguiente canción. http://www.youtube.com/watch?v=cuhxfV2DFC0 )



Días después, antes de Año Nuevo, Emilio y Regina viajaron de regreso a Europa no sin antes pasar unos días recorriendo algunos lugares de la Ciudad de México.



Vísperas de año nuevo. Madrid, España.

Regina. “Emilio, quiero disculparme otra vez por lo que sucedió.”

Emilio. “Princesa, no hablemos más de eso, ¿vale?. Disfrutemos del “ahora”, sólo eso te pido.”


Regina lo abrazó, escondió la cabeza en su pecho para que no pudiera ver las lágrimas que rodaban por sus mejillas, ella se sentía culpable.


Regina. “Gracias por querer conocer mi antiguo entorno, a mi familia, lo que solía hacer. Ahora, quiero conocer el tuyo, ¿sí?”


Emilio. “¿Queréis ir a Barcelona?”


Regina. “Sí, vamos, podemos pasar el Año Nuevo ahí.”


Emilio. “Vale, ya mismo aviso a mis padres y reservo.” –sonrió.


Llamó a sus padres para avisar y compró tickets para el viaje en tren. Regresó a dónde Regina.


Emilio. “Te amo, Regie.”

Regina. “Y yo a ti.” –se alejó de él –“Tengo sueño, iré a dormir”


Emilio. “¿Puedo acostarme contigo?.”


Regina. “Es que estoy cansada, no creo poder aguantar…”


Emilio. “Sólo recostarme a tu lado, dormir juntos.” –la tomó de las manos.


Regina. “Está bien.” –lo tomó de la mano y fueron a la recamara de Regina.


 Se quitaron los zapatos y se acostaron en la cama; Regina posó su cabeza en el pecho de Emilio quien acariciaba su cara.




Emilio. “¿Podríais hablarme un poco de Bruno?”


Regina. “¿Para qué?”


Emilio. “Pues no sé. Creo que necesitáis hacerlo, dejar atrás ese pasado implica darle un último vistazo al camino que recurristeis… guardar lo bueno y desechar lo que ya no deseas en el presente.”


Regina suspiró.


Regina. “Bruno y yo íbamos en la misma escuela, él es mayor que yo pero bueno, me enamoré de él y él de mí. Era extraño todo, él siempre dijo que yo era la mujer de su vida. Yo sólo amaba verlo, que me dibujara o me cantara. No pensaba más que en esos detalles pequeños. Luego, después de encuentros y desencuentros surgió la oportunidad de venir aquí a estudiar. Él se apareció a despedirse, pensé que ahí terminaría eso pero recién llegué aquí, a los pocos meses vino con el pretexto de que había un congreso. Él estudia medicina ahí en México; siempre fue muy detallista pero cada vez que se daba algún acercamiento algo pasaba y nos alejábamos. No puedo negarte que fue alguien especial pero es un patán, no quiero saber más de él en ningún aspecto, ni quisiera por el recuerdo de lo que sentimos.  


Emilio. “¿Por qué? ¿Te ha hecho daño?.”


Regina. “Emilio, ya no quiero hablar de eso, ¿sí? Es algo... incómodo y me siento culpable aún.”


Emilio. “No hablaremos de ello. Te amo. Hay que dormir que mañana a mediodía viajamos a Barcelona.”

Regina lo abrazó, acomodándose mejor en su pecho y cerró los ojos. Ambos durmieron durante horas.

Al día siguiente, despertaron para arreglarse e irse a Barcelona.



En el tren rumbo a Barcelona.


Regina. “¿Y cómo son tus papás?”


Emilio. “No os preocupéis; mi madre es impredecible pero mi padre te amará igual que mi hermana.”


Regina. “¡Vaya consuelo!, ¡Ja!. ¿Me llevarás al Camp Nou? Mi abuelo me hablaba mucho de ese estadio. Lo conoció no hace mucho, fue en uno de los últimos viajes que hizo con la abuela antes de enfermar.”




Regina se entristeció al hablar de ello.




Emilio. ”No estéis así, él, por lo que me habéis dicho, era una persona alegre y que amaba vivir; haz lo que él, ¡vive!.”


Regina. “Gracias… Es que es un poco difícil, pero bueno… ¿a dónde me vas a llevar? ¿Qué es lo que no debo perderme en Barcelona?”


Emilio. “El barrio gótico es de los más visitados, la Plaza San Jaume, la Plaza del Rei, La Rambla… es necesario estar ahí, tomar un buen café o un helado, El Tibidabo que es una montaña, en la cima hay lugares hermosos. La Barceloneta, también iremos y nos embarcaremos. ”


Regina. ”¡Cuántos lugares! Ya quiero llegar.” 


Luego de una hora más de viaje, llegaron. La gente en Barcelona estaba más relajada, más alegre, quizá porque en esa época se llenaba de turistas más que cualquier otra del año. Había un clima frío pero seco.


Regina. “¿Me veo bien? ¿Estoy presentable?”


Emilio. “¡Pero qué pensáis!… vamos a ver a mis padres, no a una entrevista para coger curro (trabajo)… pero estáis hermosa, como siempre.” –llegaron; la tomó de la mano.



El padre de Emilio entraba a la casa justo cuando ellos se acercaban.


Emilio. “Papá.”

Papá de Emilio. “¡Hijo! ¿Cómo está todo?” –vio a Regina –“Buenos días jovencita.”


Emilio. “Papá, ella es Regina, mi novia.”


Regina. “Mucho gusto señor, encantada.”


Papá de Emilio. “Sois muy bella, es un placer teneros aquí, pasad por favor.”




Entraron a la casa.


Papá de Emilio. “Fátima, mira quien ha venido… Pronto, mujer.”


Mamá de Emilio. “¡Milo! ¿Cómo estáis corazón? ¡Mira nada más! No estáis comiendo bien, ah que sí.”


Emilio sonrió. La abrazó.


Emilio. “¡Qué va! He estado comiendo sanamente. Mirad, ella es Regina Barceló, mi novia.”



La señora la miró con enojo.


Mamá de Emilio. “¡Ah! niña. ¿Qué edad tenéis, ah?.”


Regina se acercó para saludarla pero la señora se echó hacia atrás.


Regina. “Veintiún años, señora.”


Emilio la abrazó, miró a su padre.


Papá de Emilio. “Muy bella y lo mejor de todo, se ven contentos de estar juntos. Bienvenida a la familia, Regina.”


Mamá de Emilio. “¿A la familia? ¿De qué vas? Ella es una niña.”


Emilio. “¡Mamá!.”

Regina incómoda por la situación retrocedió un poco.


Regina. “¿Me permite pasar a su baño?”

Emilio. “Pasad al de mi habitación, subiendo las escaleras a la izquierda”

Regina subió a la habitación de Emilio.


Emilio. “¿Qué pasa? ¿Por sois qué tan hostil con Regina?”


Mamá de Emilio. “Es que no quiero  que volváis a estar como hace tiempo”


Emilio. “Debí suponerlo… Madre, estoy de “puta madre” (bien), Regina me ha regresado a la vida, no puedo estar más agradecido”


Papá de Emilio. “Mujer, ya es un hombre, dejemos que viva su vida como elija”


Mamá de Emilio. “Recuerda como estabais, solo recuerda… y me voy, debo terminar un panqué y la próxima vez, avisad que traes niñas de compañía.”



La mamá de Emilio se fue a la cocina, se quedaron Emilio y su papá.


Papá de Emilio. “No os preocupéis, seguro entenderá… Anda, ve con ella, salgan y que conozca Barcelona, porque no es de aquí, ¿cierto?”


Emilio sonrió y lo abrazó.


Emilio. “No, es de México, llegó hace  tiempo a estudiar… La amo, papá, es la mujer de mi vida.”


Papá de Emilio. “¿No es muy pronto para decir eso?”


Emilio. “No, bueno quizás sí, es solo que sé que la amo, sé que estaba en escrito que nos encontraríamos.”


Papá de Emilio. “Confío en vuestra percepción y corazón, sé que lo harán bien ahora ve a por ella y salgan de tour. Tomad esa botella de vino que está en la vitrina”


Emilio. “Sí, te extrañaba, viejo, gracias y gracias por el vino”



Subió las escaleras hasta su habitación, Regina estaba en el baño.


Emilio. “Regie, ¿estáis bien?”



Salió. Lucía pálida.


Regina. “Creo que tengo el estomago revuelto, lo he devuelto.”


Emilio. “¿Qué habrá sido? No comimos antes de venir”


Regina. “Quizá fue eso o la impresión… no le agradé a tu mamá.”


Emilio. “No prestéis atención, ella está alterada un poco… un poco alterada, bueno, así está”


Regina. “No sabes mentir, bueno, ¿Qué haremos? Si quieres puedo quedarme en un hotel, no importa. No quiero incomodar.”


Emilio. “No, no lo permitiré; dejé nuestros sacos (mochilas) abajo, ahora iremos a la playa, está a unos kilómetros de aquí pero iremos en bicicleta”


Regina. “¡Madre mía! A ver si aguanto, hace tiempo que no hago mucha actividad física”


Salieron de la casa y tomaron las bicicletas que estaban en el garaje. Se dirigieron a la playa; luego de un trayecto de casi 30 minutos llegaron.


Emilio. “Y bueno, esto es el malecón. Usualmente la gente llega a ver a los artistas callejeros; a veces hay pequeños recitales (conciertos) u puestas en escena (obras de teatro).”


Regina. “¡Cuánta alegría se respira aquí!”


Emilio. “Sí, es por eso que a veces la nostalgia me llega, extraño éste lugar.”


Regina. “¿Por qué no pides tu cambio a alguna escuela de Barcelona?”


Emilio. “Creo que extraño la ciudad pero puedo vivir con ello”


Regina. “Pero…”


Emilio. “Te extrañaría a ti si regresara a Barcelona”


Regina. “Puedo venir contigo, además el lugar me encanta”


Emilio. “No permitiría que pierdas tiempo de estudio, primero lo más importante, a ver dime, ¿qué lugar te gustaría visitar algún día?”


Regina. “Está difícil, me gustaría conocer Escocia, Francia, Inglaterra… la verdad hay muchos lugares.”


Emilio. “Hay que planear un viaje, decidamos juntos que lugar visitaremos y cuando. ”


Regina se recargó en el barandal del malecón y veía hacia el horizonte, era hermoso, el cielo estaba teñido de colores rojo y naranja en varios matices, una ligera brisa desacomodaba sus cabelleras; Emilio sacó la cámara se su mochila y comenzó a retratarla. Regina volteó.


Regina. “¡Qué pena! Estoy despeinada y mal vestida”


Emilio. “Luces hermosa, lo eres. Ven vamos hacia el muelle”


Regina. “¿Y las bicicletas?”


Emilio. “Están resguardadas” –señaló un pequeño lugar donde podían estacionarlas.


Caminaron tomados de la mano, de vez en cuando se detenían a admirar el lugar, a besarse y Emilio trataba de retratar lo más que pudiera de ese momento con Regina. Ya en el muelle se sentaron a ver como pequeñas embarcaciones de alejaban, la gente llegaba y parecía que nada les importara, sólo estar ahí. Emilio sacó la botella de vino y en vasos de plástico lo bebieron, respiraban la tranquilidad que inundaba aquel sitio.


Decidieron regresar por las bicicletas e ir a casa, Emilio tenía planeado llevarla a otro lugar antes de terminar el día.

Emilio. “Gracias por venir”

Regina. “¿Qué dices? Gracias a ti, por traerme, por mostrarme estos lugares, es mágico.”


Emilio. “Entremos, comemos algo y nos vamos a otro lugar, ¿vale?”


Regina. “Me parece muy bien… Gracias”


Cada “Gracias” que pronunciaba Regina estaba lleno de tristeza por lo que había hecho en México con Bruno.


Entraron, el papá de Emilio estaba arreglando la mesa.


Papá de Emilio. “¿Cómo os va? Llegáis justo a tiempo para comer”


Emilio. “Huele delicioso, gracias. Vuelvo, iré a asearme un poco.”


Regina. “Luego iré yo, Señor, ¿desea que le ayude en algo?”


Papá de Emilio. “Sí por favor hija, falta la pimienta, está en la cocina en una de las alacenas centrales.”


Regina. “Voy por ella” –sonrió.


El papá de Emilio veía a Regina alejarse, sonrió porque hace tiempo que no veía a su hijo tan feliz.

En la cocina, la mamá de Emilio se encontraba alistando la comida para servirla.

Regina. “Disculpe, señora, vengo por la pimienta.”


Mamá de Emilio. “Está en aquella alacena”


Regina asintió


Regina. ”¿Quiere que lleve algo a la mesa?”


Mamá de Emilio. “No, estaría bien si dejaras a mi hijo”


Regina. “¿Por qué?”

Mamá de Emilio. “Sóis muy niña, ¿Qué puede saber una niña de la vida?


Regina. “De la vida no sé, pero del amor, sé que ahora amo a Emilio. Eso es lo que debe importar, ¿no?”


La mamá de Emilio llevó la comida a la mesa sin responderle, Regina contrariada por el trato de la señora, llevó la pimienta y luego subió a la recámara de Emilio. Él estaba duchándose, Regina se acostó en su cama pero al hacerlo algo se rompió. Luego de buscar se percató de que era una foto en portarretrato la que se había roto.


Regina. “Wow, ¡qué bonita!, quizá es la hermana”


Al tratar de arreglar el portarretrato vio que la foto estaba dedicada en la parte de atrás.


Regina. “”Para mi más grande fan y mi más grande amor, te amo. A. d T.” ¿¡Eh!? ¿Quién será ella?”


Emilio salió envuelto en una toalla, Regina escondió la foto bajo la almohada.


Emilio. “No te escuché entrar”


Regina. “Me di cuenta, además creo que estabas cantando, muy inspirado por cierto”


Emilio. “¡Madre de Dios! ¡Qué pena! Pero bueno, puedo mejorar en el canto, lo prometo.”


Regina. “Cantas bien y con sentimiento” –ríe “Bueno, ¿puedo bañarme?”


Emilio. “Claro, en el anaquel de ahí hay toalla limpias”


Regina entró al baño, se duchó rápido, pensando un poco en la foto y en la madre de Emilio y su extraño comportamiento. Se vistió y salió, Emilio estaba cerca de la ventana.


Regina. “¿En qué piensas?” –lo abrazó de la cintura.


Emilio. “¿Eh? Oh, nada, ¿vamos a comer?”


Regina lo soltó, salió de la recámara y se dirigió al comedor. Emilio la alcanzó.


Luego de comer y pasar un momento incómodo porque la madre de Emilio apenas y le hablaba a Regina, salieron. En auto se fueron hacia a Plaça Catalunya (Plaza Cataluña).  Aún había luz en la ciudad, comenzaba a caer el sol.


Emilio. “Esta es la Plaza de Cataluña, una de las más grandes de España, estaremos un poco aquí, mira, hacia allá está la universidad donde estudié y por aquí suele haber recitales de bandas, unas conocidas y otras no tanto… ¡mira! Justo hay una ahí.”

(Reproducir la siguiente canción: http://www.youtube.com/watch?v=6Eue_xTapa8)


Regina. “¡Qué suerte! ¿Son conocidos?”


Emilio tarareaba la canción.


Regina. “Disculpe, ¿Quién está ahí? ¿Qué banda es?”


Joven. “Despistaos, es su aniversario y han venido al festejo”


Regina. “Gracias” –alcanzó a Emilio –“¡Hey! Despistaos, es la banda”


Emilio. “Lo sé, Tu voz suena con las cuerdas de mi guitarra y canta por si me olvido esta melodía… pensaba tenerte cerca todos los días y hacer que desaparezcan las despedidas me encanta esta canción”

Regina lo miraba, había nostalgia en él pero cierta emoción en su mirada. Él recordaba.



Tres años atrás


Emilio. “Y nos casaremos,  tendremos nuestro proyecto juntos, te amo."
Angélica. “Te amo, Ems, Estoy aquí para siempre te lo aseguro, y no pienses que en el sol siempre está lloviendo…” es nuestra canción, amor, Un beso y nada más de Despistaos"
Emilio. “Lo recordaré. ¿Sabes? He soñado que tenemos chavales, 2 o 3, corriendo y gritándonos, alegrándonos la vida”
Angélica. “No quiero hablar de eso Ems, por favor, aún no me imagino así, pero a ti te amo”
Angélica lo besó tiernamente.


Regina. “¡Emilio! ¿En qué piensas, eh? Estás muy disperso.”


Emilio. “¿Eh?” –la miró –“Lo siento, vámonos de aquí, ¿vale?”


Regina. “Pero te gusta mucho esta banda, ¿no? Hay que quedarnos un rato”


Emilio. “No, no quiero, ya vámonos.”


Regina, enojada se fue caminando hacia el auto.


Emilio. “Disculpadme, no quise hablarte así”


Regina. “Ya, vámonos al otro lugar donde pensabas llevarme”


Luego de un trayecto en el auto, llegaron a la Fuente de Montjuïc, ya era de noche y el espectáculo de luces había comenzado.  Mucha gente se congregaba para admirar las luces y la música del lugar que acompañaban a los sitios artificiales con agua. Emilio tomaba fotografías pero Regina no quería cooperar porque seguía molesta.


Emilio. “Perdón, esto un poco nervioso, sé que no tienes la culpa, perdonándome, ¿sí?”


Regina. “No tengo nada qué perdonarte pero me aturde tu actitud”


Emilio. “Pidámosle a alguien que nos fotografíe, ¿vale?”




Ella sonrió, lo abrazó.


Regina. “Está bien y discúlpame a mí, estoy muy sensible”


Emilio. “Mi princesa está sensible, arreglaremos eso”

Le pidieron a una mujer que los fotografiara, ella lo hizo pero no dejaba de mirar a Emilio.

Mujer. “Listo, aquí está vuestra cámara, muy bellos ambos”


Regina. “Gracias a ti, ¡eh! ¡Tipaza!” –dijo sarcástica.


Emilio. “Muchas gracias”


Mujer. “Por nada…” –lo miró  -“¿Eres tú, Emilio?


Emilio. “Sí, soy Emilio. ¿Quién…? ¿Susana?”


Susana. “¡Por todos los cielos! ¡Cuánto tiempo sin verte! Disculpadme, bonita, soy Susana”


Regina sonrió y recibió los dos besos de cada saludo.


Emilio. “Ella es Regina”


Susana. “Complacida de conocerte, bonita. Bueno Ems, sé que Angy estará muy feliz de saber que estás en la ciudad, supimos que te fuiste”


Emilio. “Ah” –palideció.


Susana miró a Regina, ella se volteó.


Susana. “Lo siento, debo irme, un place encontraros por aquí. Disfrutad de Barcelona, bonita, por tu acento se nota que no sois de aquí”


Regina. “No, no lo soy y gracias, igualmente “bonita””


Emilio. “¡Qué gusto saber de ti, Sue!” –la abrazó.


Ella se fue. Regina decidió no preguntar.




Mientras en la Ciudad de México, al mediodía.


Fabiola. “¿Qué cosa? ¿Primero la boda de Itzel y ahora vienes y me informas que también te casas?”


Bruno. “Es lo mejor, pero será algo sencillo y privado. Sólo invitaremos a algunos amigos, no más.”


Fabiola. “Regina se va a enojar cuando se entere”


Bruno. “Lo primero que te digo y lo primero que harás. No quiero que alguien más se entere, será algo privado y sencillo, aunque Jessica quería algo más ostentoso.”


Fabiola. “”Ay, Bruno, creo que esto lo haces por despecho y lo peor de todo es que lastimarás a Jessica, piénsalo bien, ¿si?”


Bruno. “No hay más que pensar, ya le entregué el anillo a Jessica y hablé con sus padres. Por favor, tu eres mi amiga pero te pido que no digas algo sobre esto. ¿Lo prometes?”


Fabiola. “Está bien, lo prometo”


Se abrazaron.


Fabiola. “Eres un idiota”


Bruno. “Tu estás loca, Fabi, ¿Ahora por qué me agredes?”


Fabiola. “No creas que se me olvida que trataste pésimo a Regina, ella me lo contó y me enojé demasiado”


Bruno. “No me voy a justificar, lo hice, pero no valía la pena seguir de otra manera, sé que ella aún siente algo por mí y es evidente que yo sigo amándola pero ya no da para más, veamos que hace la fuerza del destino, que es lo que nos depara a ambos”


Fabiola suspiró y le dio un leve golpe en el estómago.




Barcelona, España.


Regina y Emilio caminaban por las calles aledañas a la plaza, él trataba de darle lo más que sabía sobre los lugares emblemáticos, además de algunas leyendas urbanas.  En una explanada había un grupo de gente reunida, había muchas luces de colores, todos alegres cantaban o bailaban al compás de la música de fondo. Emilio apresuró a Regina.

(Reproducir: http://www.youtube.com/watch?v=dllXsqrdvbA)



Emilio. “Me gusta esta canción, tendremos que ir a esos lugares.” –Comenzó a cantar, mientras la tomaba de la cintura  para bailar–“Quizá no fue coincidencia encontrarme contigo, tal vez esto lo hizo el destino.  Quiero dormirme de nuevo en tu pecho y después me despierten tus besos. Tu sexto sentido sueña conmigo, sé que pronto estaremos unidos.” –Se acercó a sus labios, Regina sonrió –“Esa sonrisa traviesa que vive conmigo, sé que pronto estaré en tu camino” –la besó en la comisura de los labios –“Sabes que estoy colgando en tus manos, así que no me dejes caer, sabes que estoy…”
Bailaban entre la gente, sonreían, respiraban la alegría del lugar.


Regina. “Cantas bien, ¡eh!” –Sonrió y lo abrazó, cantaba –No perderé la esperanza de hablar contigo, no me importa que dice el destino… Quiero tener tu fragancia conmigo, y beberme de ti lo prohibido–guiñó el ojo.


Emilio soltó una sonora carcajada. Terminó la canción. Se besaron tiernamente entre risas.


Se acercó una mujer gitana, siempre estaba en la plaza, siempre a la misma hora todas las noches.
Gitana. “Amants de Catalunya. L'amor de vostès viuran, fins que la mort els separi i tot i així, seguirà (Amantes de Cataluña. El amor de ustedes vivirá, hasta que la muerte los separe y aún así…seguirá)"
Emilio. “¿Mort? (¿Muerte?)”


Regina los miraba sin entender. El catalán era algo nuevo para sus oídos.
Gitana “, res és segur en la vida, excepte la mort. (Sí, nada es seguro en la vida, solo la muerte). Estima , però dóna-li el seu espai, no la facis patir, potser després sigui tard. (Ama, pero dale su espacio, no la hagas sufrir porque después quizás sea tarde).“


Emilio miró a Regina asustado.

Emilio. “No entenc el que em dius. (No entiendo lo que me dices)


La mujer les dio a ambos un abrazo y acto seguido les entregó un libro, Regina lo abrió pero las páginas estaban en blanco.
Regina. “No entiendo. Do you speak english or spanish? You gave us a book with the pages in blank. Why? What is the purpose?  (¿Hablas inglés o español? Nos regalaste un libro con las páginas en blanco. ¿Por qué? ¿Con qué propósito?)”


Aquella mujer la miró sonriendo, no entendió. Emilio le tradujo al catalán; ella solo sonrió unió sus manos y pronunció una últimas palabras antes de alejarse danzando.

Gitana. “El llibre de les seves vides. Només el que vulguin recordar haurà de ser escrit. Recordeu que no hi ha història d'amor que no tingui els seus inconvenients. (El libro de sus vidas. Solo deben escribir lo que deseen recordar. Recuerda que no hay historia de amor sin dolor.)


Se alejó sin mirar atrás.
Regina. “¡Qué extraño! ¿Qué ha dicho?”


Emilio la besó apasionadamente,  Regina sorprendida correspondió para luego alejarse un poco de él. Lo miró, buscando una respuesta.
Emilio. “En el libro escribiremos lo que queremos recordar dentro de un tiempo, sea bueno o no tan bueno.”

Regina. “¿Y lo demás que ha dicho?”


Emilio la abrazó.
Emilio. “Lo demás ahora no importa” –sonrió.


Regina gritó emocionada dando un brinco hacia atrás.
Regina. “Mira, mira, un hada.”

Emilio. “No hagáis contacto visual con ella, no. Seguro querrá que la ayudemos en algún truco”
Regina. “¡Gruñón! Voy a verla. Quiero una foto con ella.”
Emilio. “Está bien, vamos.”


Antes de llegar a dónde se encontraba aquella artista callejera, Regina se desmayó. Emilio fue por ella, la gente ayudó a proveerle agua y algún dulce. Luego de escasos minutos, volvió en sí, algo aturdida; aquella mujer disfrazada ya no estaba. Ambos regresaron a la casa, para que descasara y se repusiera de aquella descompensación para que al día siguiente buscaran la causa de su desvanecimiento.

1 comentario:

  1. wow puki ahra lelgue aun punto que no se que esperar de la historia,.. me GUSTA!

    ResponderEliminar