Al día siguiente Regina despertó y no estaba Emilio, se asustó, temió haber
soñado todo. Se levantó con cuidado y fue al jardín, todo estaba como lo había
planeado, pero sin él…
Recorrió cada lugar de la casa pero él no estaba,
ni siquiera estaba algo fuera del lugar donde ella lo había dejado. Comenzó a
llorar, se culpaba por todo lo que le estaba pasando. De pronto, alguien le
hizo saber que no estaba sola.
-
Mi bebé, perdón es sólo que no sé qué hacer,
pensé que él vendría, todo lo soñé…
Se sentó en la alfombra.
-
Creo que si tu papá se niega a venir,
tendremos que regresar a México y salir adelante solas… bueno, con tus
abuelitos además de tus tíos Javi y Fabi. Ay mi bebé, has venido a alegrarme la vida
Emilio había ido a la universidad a dar clases.
Desafortunadamente, un día antes no había ido a la casa cómo su hermana le indicó
porque estuvo colaborando en un proyecto de un amigo, el storyboard para un cortometraje, por lo tanto, desconocía si Regina
seguía en España después de negarse a hablar con ella no sabía si regresaría al
departamento o permanecería alejada.
Regina salió de la casa y fue al departamento por
la mayoría de sus cosas, Alondra y Rodrigo le ayudaron a empacar algo de ropa,
artículos personales y la alojaron ahí dónde ellos vivían. Afortunadamente, no había mucho que empacar,
así que eso no fue mayor problema. Dejó un sobre en su habitación junto a la
primera foto que se tomaron juntos que estaba sobre la cama.
Llegó Emilio, entró y vio la notificación en el
suelo “El piso cuenta con una habitación disponible a partir de ahora”
-
¿Qué? ¿Pero cómo?
Corrió a la habitación de Regina y vio que solo
quedaban algunas prendas y otras fotos en la pared, sobre la cama vio aquel
sobre amarillo, lo abrió y leyó.
“Gracias por llegar a mi vida de una manera
tan bella e inesperada, tengo solo buenos momentos por recordar y voy a
extrañarte. Me enseñaste demasiado, y aunque digan que el amor es secundario en
esta época, para mí fue, es y seguirá siendo lo más importante. Sé que esta es
la manera más cobarde y tonta de irme pero no quiero que padezcas junto a mí de
algo que yo no puedo darte y quizá otra mujer sí. Llevo conmigo una parte de
ti, el amor creció tanto que no podía quedarse solo en nosotros, porque sé que
me amas, lo siento, pero por eso me voy. Espero que en algún momento puedas
saber todo lo que me hubiese gustado decirte ayer que te cité en la casa… sí,
mi cómplice fue tu hermana pero no llegaste y lo entiendo, no deseas volver a
resultar herido de cualquier situación y es por eso que elijo esta vía para
agradecerte y decirte que te amo y que vives en mí… Regina B.”
Sin
articular palabra corrió al departamento de Alondra para preguntar si la habían
visto pero nadie abrió la puerta.
Regina
le había pedido a Fabiola que fuera en unos días fuera por ella a Barcelona
para que le ayudara con algunas cosas. Alondra y Rodrigo la llevaron a un hotel
para que al día siguiente viajaran en coche a Barcelona y ahí pudiera esperarla.
-
Hemos llegado
-
Muchas gracias, en verdad, aprecio demasiado
esto y disculpen si les quité su tiempo pero solo confío en ustedes
-
¿Qué decís? Sos una gran amiga y somos tíos
de ese bebé
-
Claro que sí, Regina sabes que cuentas…
cuentan con nosotros para lo que sea, no dudes en llamarnos, ahí estaremos
-
Gracias, estaré unos días aquí en Barcelona,
regresaré a México y espero que vayas cuando nazca mi bebé ¡Eh!
-
Ahí estaremos. Oye Regie ¿Qué pasará con la
escuela?
-
Pedí la baja indefinida, un permiso, creo que
fue lo mejor, pero prometo regresar, si no termino de estudiar aquí, será en
México pero volveré
(Reproducir: http://youtu.be/X_hAiTsT0-Q)
Se abrazaron, tocaron una vez más el vientre de
Regina y le hablaron cerca. Le ayudaron a instalarse en el Hotel Plaza
Catalunya y ahí comieron, más tarde se fueron.
-
Ahora sí, vamos a ver a tus tíos
Subió a un taxi que la llevó a la casa de Carolina,
la hermana de Emilio. Al llegar, Manuelito corrió hacia Regina.
-
¡Regina! –fijó la mirada en el vientre –¿Qué
hay ahí?
-
Manuelito –sonrió –es un bebé
-
Pero los bebés vienen de Paris
“¡Manuelito! ¿Quién es?” Se escuchó una voz en el
interior de la casa.
-
Manuel… ¡Regina! ¿Cómo estáis, hermosa?
¡Madre mía! ¡Qué belleza!
-
Mamá ¿por qué Regina tiene ahí un bebé? ¿No
era que los bebés venían de París?
-
Después vemos eso, Manuelito, por favor, ve
con papá y dile que acuda
Manuel entró corriendo a la casa, Regina y Carolina
se quedaron en el jardín sentadas.
-
Y bueno ¿Qué ha dicho Emilio? Seguro está muy
feliz ¿No?
-
No fue ayer, no llegó
-
¿Qué? Pero ¿por qué?
-
No lo sé, no llegó y creo que es lo mejor…
estoy segura que cuando conozca a nuestro bebé, lo amará demasiado y cuidará de
él
-
Pero ¿no vas a decirle?
-
Caro, voy a morir…
Se levantó de la silla y se hincó frente a Regina.
-
¿Qué has dicho?
-
Sí, Caro… un tumor está creciendo en mi
cabeza y está situado en una parte inoperable o de mucho riesgo…
-
Pero preciosa, no puede ser… pediré a Eduardo
que te haga un chequeo.
-
No Caro, fue él quien me lo diagnosticó pero
pedí que no dijera nada, por eso me alejé de Emilio por un tiempo, estaba muy
confundida. Allá en México me examinó otro doctor, encontró lo mismo pero dijo
que podría operarme aunque cuando me decidí, me enteré de mi embarazo y no
quise arriesgar la vida de mi bebé… esperaré
-
Sois muy valiente, no sabía, Eduardo jamás me
mencionó algo al respecto, Regina, por favor quedaos aquí y cuidaré de
vosotros
-
Es difícil Caro, agradezco tu preocupación y
amabilidad pero no puedo, debo prepararme mentalmente para muchas cosas, pero
por favor, cuando vaya a nacer mi bebé, ve a México ¿sí? Me gustaría contar con
tu presencia
-
¡Claro! Pero ¿y mi hermano?
-
No quiero que sepa, no ahora, por favor… no
alejaré a mi bebé de él, es su padre –tocaba su vientre –pero él no quiere
verme y creo que sería más doloroso que se entere de esto, por favor Caro
-
No estoy de acuerdo pero lo haré, estaré al
tanto de vosotros
-
Muchas gracias, te quiero, estoy agradecida
porque he encontrado a una amiga en ti –se levantó –Me voy, mañana regreso a
México pero ahora quiero ir a la Fuente de Montjuîc a caminar un poco
Regina le indicó dónde podía encontrarla en México.
Carolina la llevó a la Plaza donde se encontraba la fuente, Manuelito las
acompañó. Se despidieron.
Al bajarse del auto, caminó hacia la fuente; cada
paso que daba, un recuerdo que llegaba.
-
El reloj… sería útil ahora para detener el
tiempo como dijo esa mujer aquella vez. Emilio, te extraño demasiado, te amo
pero es la mejor decisión, al menos por ahora me parece que es lo correcto.
Se sentó en una banca cerca de la fuente y veía a
la gente pasar. Sacó de su bolso algo que tomó del departamento que compartía
con Emilio: el libro con hojas en blanco que les regaló la gitana. Comenzó a
escribir.
“Estoy en la Fuente que
hace tiempo visité y creo que aunque me gustaría estuviera Emilio conmigo, me
siento feliz y acompañada. No pienso que alejarme sin decir algo es lo mejor
para los dos pero sí para él, no quiero que sufra, no quiero que esté conmigo
solo porque me queda poco tiempo de vida. Regina”
Caminó entre la gente que emocionada se preparaba
para ver el espectáculo de luces. Nostálgica y confundida regresó al hotel
Plaza Catalunya a donde llegaría Fabiola al día siguiente para regresar juntas
a México.
Emilio habló con Alondra y Rodrigo al día siguiente
en la universidad, confesaron que ayudaron a Regina a trasladarse a Barcelona y
que regresaría. Él, terminando las clases que impartía, subió al auto y manejó
hasta que llegó al hotel, después de insistir tanto y lidiar con las políticas
de privacidad del hotel respecto a sus huéspedes le informaron que ella ya no
estaba ahí.
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