Madrid, España.
En la clase de fotografía. La última del día.
Emilio. “¡Hola a todos!”.
Algún alumno. “No hace falta que saludes. Siéntate, no tarde el profe”
Emilio se sienta y comienza a ver el comportamiento de todos. Escuchaba lo que decían. Llega Regina.
Regina. “¿Puedo?” .- Señaló el lugar sin mirar al hombre del asiento.
Emilio. “¡Claro!”
Regina sacó su cámara y comenzó a borrar algunas fotos ya tomadas. Emilio veía.
Emilio. “Disculpa, ¿sois de Madrid?”
Regina. “¡Oh no!”- sonrió sin voltear.- “Soy de México, mucho gusto, mi nombre es Regina.”
Emilio. “Yo Emilio, mucho gusto”.- Sonreía al verla.
Regina sonrió y se volteó sin hacerle mucho caso.
Rodrigo. “Creo que el profesor no vendrá… Ya se tardó en llegar”.
Emilio se paró frente al escritorio, vio a todos. Capturó una foto del momento. La mayoría se burló de él.
Emilio. “Bueno… todos saquen sus cámaras y retraten a la persona que les gustaría conservar como recuerdo gráfico.”
Rodrigo. “¿Y tú eres…?”
Emilio. “Emilio Cortés Alcázar, su profesor de fotografía.”
Regina se sonrojó pues había estado junto a él y no le había prestado atención.
Rodrigo. “Lo siento profe, lo vi muy joven.”
Emilio. “No hay problema… bueno, hagan lo antes mencionado. Capturen eso.”
Todos se pararon y comenzaron s fotografiar a sus compañeros, unos de manera anónima al estilo paparazzi. Terminaron. Emilio también.
Emilio. “En vista de que terminaron, os pediré que, sin mencionar el nombre de la persona, compartan por qué eligieron a dicha persona para capturar.”
Rodrigo. “Esta persona es Mexicana, como yo. Es linda, se llama Regina. Lo siento, perdón, ya dije el nombre. Ella es muy interesante, como que tiene mucha energía.”
Así pasaron todos a decir sus motivos de elección.
Regina. “Esta persona… como a todos aquí, no la conozco. Su mirada me ha hecho pensar que es la persona indicada para conservar como re cuerdo. Su mirada hablar” –dijo avergonzada. “A veces, aunque no conozca a la gente, al tener contacto visual puedo conocer un poco de su alma…”.
Regina apagó su cámara. Emilio les indicó que se sentaran.
Emilio. “Exacto, eso quería… que vuestras lentes capturen la esencia, que inmortalizaran sentimientos” –se sentó sobre su escritorio. “Miren, como ya lo notaron, tengo otras ideas sobre la clase; durante este tiempo saldremos, nos despojaremos de complejos y dudas. Vosotros aprenderán a amar, a vivir, a quererse, a disfrutar de la vida”.
Alondra. “¿Es esto una clase de motivación o de fotografía?” – dijo con un marcado acento argentino.
Emilio. “Vuestra motivación influirá en sus tomas. Os mostraré técnicas, tipos de tomas, enfoques, como intercambiar lentes y más, pero al final… eso no os servirá al momento de laborar. Lo que quiero que vosotros entiendan es que hay que llevar la teoría y la práctica desde un comienzo. Por hoy es suficiente, pero dejaré trabajo para casa.”
Algún estudiante dijo “Tarea No” en tono de disgusto.
Emilio. “¡Oh sí! Será sencilla, son dos; la primera es a largo plazo y deben ser constantes; la segunda es que salgan, recuerden su canción favorita y capturen un momento con el que lo relacionen.”
Rodrigo. “Pero si mi canción favorita es ‘Sex on fire’ de Kings of Leon, ¿debo retratar sexo?”.
Rodrigo. “Pero si mi canción favorita es ‘Sex on fire’ de Kings of Leon, ¿debo retratar sexo?”.
Emilio. “Eso depende de ti… aunque aún no veremos “erotismo”, no creo que estéis preparado para este tema.”
Todos rieron porque Rodrigo se sonrojó.
Regina. “Bueno, y la segunda tarea… ¿en qué consiste?.”
Emilio sonrió.
Emilio. “Lo olvidaba. A partir de hoy fotografiarán un momento, persona… incluso a ustedes mismos, esto durante el curso escolar.”
Y así terminó la clase. Todos salían con rumbo a otras clases o a sus respectivos hogares.