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"Tomorrow is a mystery... Just have faith in it!"

martes, 17 de mayo de 2011

Capítulo 7.




Tiempo atrás. Madrid, España.
Universidad.

En el área en donde estudiaba Regina se había efectuado un concurso, solo un grupo presentó su proyecto fotográfico. Emilio, el profesor se haría cargo de ese grupo.

Emilio. “Rodrigo y Regina, los únicos que presentaron proyecto para la convocatoria del concurso… les tengo una noticia.”

Todos estaban atentos, Regina nerviosa tomaba la mano de Rodrigo. Él, nervioso la miraba embobado.

Emilio. “Habéis sido seleccionados. Estaré a cargo del proyecto, como un supervisor o algo, cada equipo lo tendrá. Por favor muchachos, feliciten a sus compañeros.”

Rodrigo abrazó a Regina. El resto del grupo se levantó a felicitarlos.


Emilio. “Bien hecho, muchachos. Mañana mismo en la tarde es la primera prueba. Consiste en que irán a la producción de un cortometraje  pero también podréis estar presentes en la grabación de un nuevo largometraje y una sesión de fotos. Todo esto para que se involucren en el proceso detrás y delante de cámaras. Sean puntuales.”
Regina. “Muchas gracias. Estoy muy emocionada. ”
Rodrigo. “Princesa, felicidades esto solo es el comienzo.”
Rodrigo ya mostraba más interés en Regina. Cada que podía la invitaba a comer o a visitar algún lugar “de moda”, pero ella, después de lo de Bruno no quería tener pareja.

A la mañana siguiente, en el estudio.

Regina. “Estoy aquí… ¿Y Rodrigo?”
Emilio. “No lo sé, pensé que estaría contigo.”

Entonces  Regina recibe mensaje, Rodrigo le decía que había tenido que viajar a México sin avisar pues su mamá estaba algo enferma.

Regina. “Rodrigo, dice que ha viajado a México. ¿Qué hacemos?”

Llega el asistente de producción, saluda.

Asistente. “Vengan conmigo. Iniciaremos con el recorrido para que vosotros percibáis  en qué consiste la filmación. Cómo habéis visto, hay muy equipo complejo…”

Emilio interrumpe.

Emilio. “Disculpe. El joven que fue seleccionado no ha asistido por motivos personales…”
Regina. “¿Podemos dejarlo para otro momento?.”

Asistente. “No es posible.  Los equipos seleccionados cuentan con un día, ya está programado. No podéis venir y cambiar todo.”


Regina. “Lo siento… ¿Entonces?."
Emilio. “Vamos. Has trabajado en esto y mereces estar aquí. No desperdiciéis la oportunidad.”

Regina y Emilio comenzaron el recorrido. Ella llevaba su cámara. El asistente de producción les explicó brevemente lo hallado en la locación. Luego de una hora de recorrer el lugar, llegaron a lo que sería la filmación de un film.

Asistente. “Bueno, desde aquí vosotros observen. Si queréis ir a comer algún bocadillo es saliendo del lado izquierdo está el catering. Si fotografían algo tengan cuidado de no distraer.”

El asistente se fue.

Regina. “Es increíble esto. Me gustaría tomar algunas fotos.”
Emilio. “Yo tengo hambre. Ve a tomar las fotos mientras voy a comer algo. Te busco.”
Regina. “Vale, nos vemos en un momento.”

Regina salió con cámara en mano. Comenzó a caminar sin rumbo tratando de encontrar inspiración. De pronto, se encontró con un mural, en él estaba pintado aquel lugar donde Bruno la llevó, “La Casa Rural La Garrocha”. Se sentó a contemplar el mural, recordando aquel momento. No lo olvidaba pero no sentía lo mismo por él. Sentía nostalgia, tristeza porque lo alejó sin explicación. Empezó a llorar.

Regina. “Fue lo mejor. Además la distancia no ayudaría. Me duele la manera en la que te pedí que salieras de mi vida.”

Emilio buscaba a Regina.  Recorrió un largo pasillo hasta que encontró aquel mural y frente a él, a Regina, llorando sentada en el piso. Se acercó indeciso. Se arrodilló frente a ella hasta quedar a su altura.

Emilio. “¿Estás bien? ¿Te sientes indispuesta?”

Regina se limpió las lágrimas rápidamente. Se sonrojó.

Regina. “Perdón. Es sólo que extraño a mi familia.”

Emilio suspiró. Miró el mural.

Emilio. “Se dice que en ese lugar inician romances fugaces. No lo creo… pero explican que el hecho de que se encuentre tan apartado y su estructura tan perfecta es una adecuada analogía para los primeros romances. Las relaciones perfectas, esos cuentos adolescentes. ¿Sabes? Mi hermana mayor estuvo ahí. Le propusieron matrimonio. Es mágico el lugar.”

Regina lloró más.

Emilio. “¡Perdón! ¿Qué dije?”
Regina. “Nada, nada. ¿Cómo fue su primer amor?.”
Emilio. “Primero, háblame de tú, en realidad no estoy tan grande. Y luego, no considero que haya tenido un primer amor, un enamoramiento que me marcó, sí. Si la amé pero no puedo decir que fue mi primer amor, quizá debo comparar experiencias y lamentablemente desde aquella vez no he tenido pareja. Ella es de aquí, es muy bella pero algo frívola, la quise mucho. Se fue de intercambio a Australia. Prometimos vernos, escribirnos peor no funcionó, ahora no sé algo de ella.”
Regina. “¡Wow! Es algo parecido lo que me sucedió… No funciona, lo sé. Las relaciones a distancia no sirven… pero aún estoy triste, no porque no funcionara sino porque aleje muy feo de mi vida a alguien, fui egoísta, no pensé más que en mí.”
Emilio. “Muchas veces dudamos pero siempre hay que elegir lo correcto para nosotros, de lo demás, la vida se encarga.”
Regina. “Tengo un hueco en el pecho, en ocasiones necesito arrodillarme porque pienso que así lograré disfrazar eso y no se sentirá… sé que a mi edad es estúpido que sienta eso y que me sienta tan melancólica a veces pero no he amado a alguien, a veces siento que seré una solterona llena de sobrinos postizos… creo que fue mala idea dejarlo ir…”

(Reproducir:  http://youtu.be/v5Ai5C5VZuo )
Regina volvió a derramar lágrimas. Emilio sin articular palabra la abrazo muy fuerte. Regina recargo la cabeza en su pecho y lloraba más. Quizá eso le hacía falta. Un hombro en el cual llorar un poco.

Emilio. “Sois una mujer inteligente, fuerte, muy bella. No es necesario reprimir lo que sientes. Es de humanos llorar. ”
Regina. “No me quiero quedar sola. Sólo alejo a las personas que me quieren.”
Emilio. “No digas eso. Mira, salgamos de aquí y caminemos un poco. Te hará bien. Te invito un helado, un café o a comer.”
Regina. “Gracias pero prefiero dormir un poco. Tengo jaqueca desde ayer noche.”
Emilio. “Está bien, te acompaño.”

Regina y Emilio caminaron hasta que se acercaron a la calle donde vivía.

Emilio. “Soy adicto al café de ese lugar”- señaló un establecimiento.
Regina. “¿En serio? Yo trabajo ahí, en la tarde, luego de la escuela.”
Emilio. “¿Por qué no te he visto? Acudo con frecuencia, más en las mañanas porque vengo por material a donde planeo mudarme desde hace medio año pero parece bodega el lugar.”
Regina. “Yo igual vivo cerca. Es un edificio en la calle…”- suena su celular- “Permítame tantito, por favor.” – cuelga- “Debo irme, mi mejor amiga me dio la sorpresa y por fin vino a verme.” – dijo sonriendo.
Emilio. “Así es bueno verte. No mereces estar triste. Diviértete.”

Regina lo abrazó agradeciéndole. Se fue. Emilio la miró alejarse y sonrió suspirando. Se sentía bien estando cerca de ella. ¿Pero que estaba pensando? Debía quitarse esa sensación.
Ya en el piso (departamento) donde vivía Regina, se encontraba Fabiola.

Regina. “¡¡Fabi!!”- la abrazó- “Mensa, te extrañé mucho. No es lo mismo verte en el monitor.”
Fabiola. “Yo también te extraño. Hablo todos los días con la pared y creo que me he inventado dos personalidades para desahogarme.” – ríe.
Regina. “Ven, vamos…. Te invito un café de donde trabajo. Hay un ambiente asombroso, te encantará.” –salta- “Aún no puedo creer que estés aquí, ¿por qué no me avisaste?.”
Fabiola. “Quería que fuera sorpresa y al parecer logré hacerlo, sorprenderte. Te amo mensa. Oye, ya que estoy aquí preséntame a algún españolito sexy, ¿no?. No seas mala…”
Regina. “¡No! Ok, ya veremos al rato. Mientras, ¿Qué quieres tomar?”
Fabiola. “Lo de siempre…”

Dicen al mismo tiempo “Cherry Mocha”, ríen.

Regina. “¡Esto no es Starbucks! Te traeré un frappé de té verde.”
Fabiola. “¿Entonces para qué me preguntas? No cambias” – ríe.

Regina va a ordenar. Paga. Espera mientras le entregan lo pedido. Después de unos minutos regresa a la mesa donde se quedó Fabiola.  Se sienta.

Regina. “Tienes que ver muchos lugares de aquí, es increíble todo… Además de que cada lugar tiene como cierto aire romántico. La universidad aún está abierta pero está algo retirada de aquí… Bueno, en realidad como a 20 minutos” – notó que Fabiola veía a otro lado- “Bueno y tengo 5 meses de embarazo pero casi no se me nota porque tengo sexo 3 veces al dia, toda la semana. ¿cómo ves?”
Fabiola. “Muy bien, eso es genial.” – seguía dirigiendo su mirada hacia otra dirección.
Regina. “¿Qué tanto ves? ¿Ya le estás coqueteando a alguien?”.
Fabiola. “No, es que hay un hombre allá. Es lindo pero me llamó la atención… es demasiado perfecto. Guapo, está leyendo, buen cuerpo…”
Regina. “A ver… comparte, pues.” – voltea. “¡Fabiola! Dime que no es ese hombre de chamarra de cuero, dime que no es él.”
Fabiola. “Ay, ¡qué carácter! Sí, a él me refiero. Se ve tierno, sexy…”

Regina se voltea rápidamente. Se cubre la cara con la mano.

Fabiola. “¡Ay, tú! No creo que el papasito vaya a pararse y… ¡No inventes! ¡Viene para acá!”
Regina. “¡Trágame tierra!.”
Emilio. “¡Buenas tardes!”
Regina. “¡Hola profe!”

Al oír esto, Fabiola escupió su bebida.

Fabiola. “¿profe… profesor?” – limpió la mesa con un pañuelo desechable.
Emilio. “Mucho gusto, mi nombre es Emilio.”
Regina. “Ella es Fabiola, mi mejor amiga”
Fabiola. “¡Hola!” – saludó nerviosa.
Emilio. “Bueno, sólo pasé a saludar, me marcho.”

Fabiola miró a Regina que estaba sonrojada.

Fabiola. “No, puede quedarse. Siéntese.”

Regina le hizo cara y  Fabiola leyó en sus labios la pregunta “¿Qué estás haciendo?”.

Fabiola. “Bueno, y ¿de qué es profesor?”.
Emilio. “Imparto la clase de fotografía como parte de mi servicio. Recién concluí mi grado.”
Fabiola. “¡Wow! ¿Y qué tal se porta mi amiga? ¿Ya notó ese potencial que tiene? ¡Es muy talentosa! A parte de la fotografía, también escribe muy bien.”
Regina. “¡Fabi!” – ocultó su cara entre sus brazos sobre la mesa.
Fabiola. “¿Qué? Sólo digo la verdad. ¿O no?”

Emilio sonríe dulcemente y mira a Regina.

Emilio. “Sí. Es una alumna dedicada, aunque habla mucho. Recién fue seleccionada para pasar un día en la producción de una película y estoy seguro que es el inicio de algo grande.”
Fabiola. “¿En serio?, no me habías contado… ¡Qué bonito se expresa de ella!”
Emilio y Regina se sonrojan.
Regina. “Me siento un poco mal, quisiera dormir un poco.”
Emilio. “¿Qué tienes?” – preguntó asustado.

Fabiola levantó la ceja divertida por la escena.

Regina. “Nada… es que me duele un poco la cabeza pero quiero dormir. Gracias por acompañarnos, hasta mañana.”

Se levantó del asiento y jaló a Fabiola. Emilio solo alcanzó a hacer un gesto de despedida con la mano. Ambas caminaban apresuradas.

Fabiola. “¡Qué suerte tienes méndiga! Pero tus excusas tontas para zafar… bien obvia tú.”
Regina. “¿De qué hablas? ¡Estás loca! El cambio de horario te afectó.”
Fabiola. “Sí, un poco… pero mi sexto sentido jamás me engaña… entre ustedes hay algo. Él te mira de una manera muy rara y se expresa muy bonito de ti. Además es joven. No hay impedimentos.”
Regina. “¿Cómo crees? ¿Qué parte de “es mi profesor” no entiendes? Mejor cuéntame que hay de nuevo en México, ¿cómo vas? ¿Has visto a mi familia?”.
Fabiola. “Entre ustedes habrá historia, lo sé. Cómo sea… sí, de hecho tu hermano me llevo al aeropuerto. Voy a visitar a tus papás cada fin de semana y a veces salgo con tu hermano, su novia y amigos. Oye, ¿Qué pasó con Bruno?”
Regina. “No quiero hablar de él. Ven, te enseñaré  donde vivo.”

Regina y Fabiola entraron al departamento. Le mostró su habitación y las estancias que se supone compartía con alguien más, ese alguien que no se hacía presente. Después de un rato Regina la acompañó al hotel cercano en el que se hospedaría. Fabiola siguió molestándola por el futuro romance con su profesor.

Así es como las piezas del rompecabezas encuentran su unión perfecta.

1 comentario:

  1. " mi sexto sentido jamás me engaña… entre ustedes hay algo" aww me encanta!!!!!!!!

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