(Reproducir: http://www.youtube.com/watch?v=ib72lt4BEcE&feature=related )
Al día siguiente Regina despertó y vio a Emilio que
la contemplaba tiernamente.
-
Es una hermosa forma de despertar –sonrió
–Buenos días
-
Te amo –dijo con voz dulce –Te amo, Regina
-
También te amo, te extrañé –colocó una mano
en su pecho
-
Extrañé ese semblante sereno, vuestra voz
alegre y la mirada misteriosa –la besó en la frente –Me siento completo
Regina gritó y sonrió después. Emilio, asustado, se
levantó alarmado.
-
¿Qué sucede? ¿Estáis bien?
-
Tranquilo –soltó una carcajada –está
moviéndose, siente
Colocó temeroso la mano en el vientre de Regina,
ella colocó su mano sobre la de él.
-
Háblale
-
¿Qué le digo?
-
Lo que quieras decirle
Vio a Regina y sonrió, besó su vientre y con voz
apenas audible comenzó a hablar.
-
Bebé, soy vuestro papá ¿me escucháis? Ya
quiero conocerte, sostenerte en mis brazos, alimentarte, proveerte de todo lo
necesario para que crezcáis sano y fuerte además de muy majo como vuestra mamá.
Te amo, gracias por llegar, os prometo a ambos que lo haré todo para que seáis
feliz
Regina derramó algunas lágrimas. Emilio se
sorprendió al sentir ligeros movimientos bajo su mano, estaba moviéndose.
-
¡Se mueve! Regina ¡está moviéndose!
-
Está saludándote –acarició su cabeza,
enredaba los dedos en su cabello –Te amo, los amo
Emilio besó el vientre de Regina nuevamente, tomó
su mano y la besó en la comisura de los labios.
-
Milo ¿me recordarás siempre?
-
No te recordaría porque jamás te olvido, pero
¿por qué preguntáis eso?
-
Tengo miedo de ser olvidada, que en algún
momento nadie recuerde quien soy
-
No entiendo, Regina ¿por qué pensáis eso?
Creo que has dejado huella en cada persona que te ha conocido, es imposible
olvidarte ¿Sabes? Antes de que viajaras a México pensé en lo que dijiste sobre
las cosas que queríais hacer y pensé que hay muchas personas que deciden hacer
eso cuando se enteran que van a fallecer y tú lo habéis pensado sin necesidad
de eso y es mayor el mérito así que empezamos cuando me digáis ¿vale?
Regina contuvo las ganas de llorar y lo abrazó,
acurrucándose en su pecho, tranquilizándose al escuchar los latidos del corazón
de Emilio y sintiendo los movimientos de su hijo en el vientre. Eso la serenaba,
la situación le permitía creer que todo saldría bien.
Salieron a desayunar porque no había comida en la
casa. Hablaron mucho sobre todo lo que ocurrió, Regina trató de omitir algunos
detalles sobre su padecimiento. Caminaron tomados de la mano por la Plaza de
Cibeles, regalándose besos cada que podían.
-
Regina ¿cuándo viajamos a México?
-
¿Para qué?
-
Necesito hablar con vuestros padres y pedir
oficialmente vuestra mano
-
Pero… no quiero casarme aún… bueno sí, pero
mis papás querrán una boda grande, muchos invitados, todo tipo de bebidas,
comida, adornos y eso no es lo mío
-
Permíteme consentirte, hablaré con ellos pero
nos casaremos en secreto, como un ritual ¿vale?
-
¿En Las Vegas?
-
No… pero podríamos buscar otro lugar y hacer
nuestra ceremonia, privada, pequeña, íntima
-
Me agrada la idea pero bueno, no sé cuándo
sería conveniente ir… debo hacer papeleo en la universidad para regresar a
estudiar ante de que no pueda caminar de tan grande que estaré
-
La mamá más bella. Te amo
-
Te amo, Milo, me hiciste mucha falta en estos
meses, te extrañé mucho –se sentaron en una banca –Conocí a alguien... una
hermosa niña de 6 años llamada Jimena. Ella era pequeña, tez blanca y cabello
oscuro, unos ojos color marrón muy expresivos, siempre con una sonrisa dibujada
en el rostro, me recordaba mucho a mí en la infancia. La vi por primera vez en
un hospital, me pidió un dulce y se lo di, después sus papás vieron que se lo
obsequié y se presentaron conmigo, agradeciendo el gesto pero pidiendo que no
volviera a suceder porque ella estaba enferma, una enfermedad terminal que a
pesar de ser detectada a tiempo, no lograban atacarla debido a falta de un
donador
-
Pobre niña… y ¿conviviste con ella?
-
Sí, es un ángel, me ganó, comencé a colaborar
en el hospital justo en esa área y me conmovió mucho la situación, aprendí de
todos los niños y recapacité en algunas cosas. Ella vio crecer mi vientre los
primeros meses e inventaba historias y nombres para nuestro bebé. La fotografié
muchas veces, le gustaba que lo hiciera –suspiró –un día, me dijo que quería ir
al parque porque ya se iba a ir, no entendía muy bien lo que decía y después de
mucha insistencia, pasamos al parque y luego llegamos a mi casa, ahí agravó su
salud y nos fuimos al hospital donde murió
-
Regina, mi amo, tranquila
Regina lloraba, Emilio la abrazó.
-
Ella sigue contigo y sé que es doloroso
perder a una persona, a pesar de que no la tratasteis durante mucho tiempo, te
marcó. Tú estáis aquí, con salud, con sueños por cumplir, con nuestro bebé, tu
familia y conmigo, así que celebremos la vida
-
Pero es que…
Regina dudaba si decirle o no sobre su
diagnóstico. Después de ver la felicidad
en su mirada decidió omitirlo.
-
Te amo, Emilio, y será para siempre
-
No dudéis de lo que yo siento jamás, aquí
estaré para vosotros, os cuidare, protegeré y amaré como a nadie
-
Lo sé –sonrió –sé que nuestro amor será
leyenda, como la del reloj ¿recuerdas?
-
Sí, lo recuerdo, tú me dices en qué momento
parar el tiempo y lo hago
-
Ojalá pudiera hacerse eso, pero no,
disfrutamos esto, la nueva etapa, a nuestro bebé, de nuestro amor
Se besaron lentamente, como queriendo tatuarse los
labios del otro en los suyos. Sus miradas seguían siendo como las del primer
día en que se vieron, sus movimientos mostraban conocimiento pero torpeza a
momentos, se comunicaban sin necesidad de palabras pero aún había ese suspenso
por saber cómo reaccionarían ante tal situación.
-
Tengo algo más en mi TO DO LIST (Lista de
Cosas por hacer)
-
¿Qué cosa? –acariciaba su vientre
-
Ver una aurora boreal, aunque sé es un poco difícil,
tendríamos que viajar y ver la condiciones climáticas
-
Si compro los tickets a Finlandia ¿cuándo
vamos?
-
¿En serio?
-
Muy en serio –sonrió –de chaval, tendría 14
años más o menos, me encantó una película y desde entonces deseo ir a Finlandia
a ver una aurora boreal
-
"Podría contar mi vida
uniendo casualidades…"
-
Los amantes del Círculo Polar –dijeron
al mismo tiempo
-
Es de mis
favoritas, Milo, bueno, entonces compraré abrigo para que ni tu hijo ni tu
novia pasen frío
-
Sois
increíble
-
Eres mi
serendipia favorita, encontrarnos estaba escrito, estaba decidido desde antes
-
Necesitamos
tiempo y un mismo espacio para sucedernos
Lo miró con detenimiento. Colocó las manos en su
pecho y subió lentamente con caricias hasta su cara. Lo tocó, él sonreía de lado,
esa mueca que tanto le gustaba a Regina, tan característica de él. Se levantaron de la banca, caminaron juntos,
Emilio tomó su mano y en la otra sostenía el reloj que les obsequió aquella
mujer disfrazada hace años. No quería creer todo, pero por alguna extraña
razón, deseaba que el tiempo se estancara, que no los rebasara.
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