Enlaces de "Después de ti"

"Tomorrow is a mystery... Just have faith in it!"

lunes, 26 de diciembre de 2011

Capítulo 24. Opción B.






Era viernes por la tarde. En cuestión de minutos estarían llegando a Finlandia. Regina estaba nerviosa, ansiosa pero emocionada. Le informó a sus padres que viajaría, además de que habló con el obstetra para recibir indicaciones de los cuidados que debía tener en su estancia ahí; con siete meses y dos semanas debía extremar en protección.

- ¿Eres feliz?

- ¿Bromeas? ¡Soy la mujer más feliz del mundo! Bueno no, no conozco a todas las mujeres ni el ánimo de cada una pero puedo asegurarte que estoy extasiada

- Te amo –sonrió –Enjoy this, my beautiful princess (Disfrute esto, mi hermosa princesa ) 



Llegaron a Helsinki. El clima era muy frío, con viento helado y nieve en algunos lugares. Abordaron un tren que los dejó en Lapland, Finlandia. Un auto los llevó al hotel en Äkäslompolo en donde se hospedarían. Eran unas cabañas acogedoras, a orillas de un lago, tenía una chimenea, los muebles eran todos de madera, una cama grande con piel de animal además de los cobertores y cobijas habituales. Era de noche y así sería durante 24 horas en los próximos dos meses, hasta el Verano.

- Está helando, Milo

- Os cubriré con una piel para que guardéis el calor

- Gracias –frotó sus manos – Emilio

- ¿Qué pasa, Regie?

- Nada, es solo que.. soy muy feliz. Mañana cumplo años y no sé, 25 años, y tú has estado en los últimos 4

- Y estaré en los próximos 5, 10, 30… Te amo y nada nos separará

- Solo la muerte, podría hacerlo, o el tiempo


Emilio la cubrió con una piel y se sentó frente a ella.

- No sé por qué piensas en eso, es extraño pero quiero que sepas que ni siquiera la muerte o el tiempo podrían permitir que deje de amarte ¿y tú? ¿seguirías amándome?

- Más allá de cualquier espacio, tiempo o vida 


Se miraron a los ojos, Emilio se acercó más para besar su fría nariz y abrazarla.

- Más cerca, cúbrete con la misma piel que yo ¿sí? 


Se acomodaron de tal manera que Emilio rodeaba a Regina con sus brazos, tocaba su vientre, ella frente a él, entrelazaba sus dedos con los de él. Así, cubiertos con la misma piel permanecieron en silencio.

- ¿En qué piensas?

- En que soy muy feliz, me gusta vuestra sonrisa, esas pecas que hoy se notan un poco más por el sonrojo de vuestras mejillas –sonrió –creo que nací para sostenerte en mis brazos, para amarte 


Regina sonrió y una vez más, lloró de alegría. Recargó su cabeza en el pecho de Emilio, escuchó los latidos de su corazón, los propios y un ligero roce interno, era ese pequeño ser que formaba parte del amor de ellos dos, era ya la base, el eje de sus vidas.

Así, abrazados, se quedaron dormidos frente a la chimenea pero un dolor extremo de cabeza despertó a Regina. Alarmada se incorporó tratando de que Emilio no percibiera el movimiento pero no lo logró.

- Regina ¿estáis bien? Palideciste

- Estoy bien, solo jaqueca pero supongo que es porque no he dormido bien, la altura, el clima tal vez pero nada que en un momento no se desvanezca


Sonrió y esto le dio seguridad a Emilio.

- ¿Queréis un té o algo?

- No, así está bien, mejor abriguémonos bien que deseo ir a caminar un poco, no importa que estemos a -10º o que no entienda nada de lo que hablan aquí

- Perfecto , voy a por la cámara y otra piel para estar muy protegidos 




Se abrigaron y juntos salieron a caminar un poco. Recorrieron un par de metros pero la nieve les impidió seguir, además que eso fatigaba mucho a Regina. Regresaron, se sentaron en una banca de madera.

- Cuando era pequeña soñaba con un cuento de hadas escrito para mí en donde yo fuera la protagonista, una fortaleza, un hombre apuesto que me amara… mi mamá siempre fue muy tajante y realista, no cree en esas cosas o si alguna vez lo hizo, ya no más. Crecí con esas fantasías muy bien guardadas, a nadie las externé porque siempre he sido la joven alegre pero dedicada, realista, estudiosa y de mis sueños pocos son partícipes. De pronto, comencé a crecer, conocí muchas personas, aprendía de ellas pero no podía demostrar mis sentimientos completamente por miedo a la burla, al sufrimiento pero un día –se estremeció –perdón, el frío –sonrió –conocí a quien sin pensarlo, cambiaría mi vida… Te conocí y aunque hubo tropiezos y momentos vergonzosos en el inicio, sentía que se generaba algo que antes no experimenté

- No sois la mujer que tanto esperé, sois extraordinaria, sois más que cualquiera de mis sueños. Tan alegre, metódica, inteligente y creativa, esa sonrisa enternecedora, la mirada profunda, vuestra voz tan peculiar, esa manera tan vuestra de andar 


Regina lo besó.

- Mira el cielo, Regina 


Alzó la mirada y sonrió, se maravilló de por fin presenciar el fenómeno. Él fotografió el momento.

- Emilio –se levantó de la banca –es la aurora boreal, no puedo creerlo ¿Qué hora es? 


Miró su reloj mientras se levantaba también para abrazarla.

- Las 23:00, amor, falta una hora para tus 25 años

- Y lo pasaré de nuevo contigo, gracias… esto es hermoso Emilio –gritó –odio ser tan cursi y romántica, pero en serio, no era así antes de ti

- Eso fue lo que me conquistó, vuestro carisma y sentimientos tan a flor de piel, la ternura y lo vulnerable que parecíais porque no es así, sois más valiente que muchas personas, más que yo, por ejemplo

- Creo que jamás me permití ser débil, mejor dicho, jamás le mostré a alguien mis debilidades. Siempre fui la niña independiente, la guerrera y llorar no estaba en la lista de lo cotidiano en mi vida pero pude abrir mi corazón y mi mente y si lucho es por la vida no para evitar tropiezos o caídas sino para conseguir levantarme y seguir porque eso quiero, tengo muchos planes, sueños, metas y aunque sé que soy muy joven para ser mamá, sé también que soy capaz de graduarme, emprender esos proyectos que tenemos desde hace tiempo, cuidar de nuestro bebito y seguir amándonos, quiero crecer

- Y lo harás… Gracias por permitirme ser parte de tus sueños, por dejarme entrar en tu vida 


Regina sonrió ampliamente. Lo abrazó y se acomodó en el hueco cerca del cuello, entre su cabeza y hombro.

- Qué maravilla de la naturaleza… la gente es mezquina, está inconforme y no se da cuenta de todo lo que nos rodea, no solo aquí, en todo el mundo, cada pedazo de tierra, de cielo, cada persona, todo es una historia qué contar, un lugar por recorrer

- Mi niña, a veces, la velocidad con la que vivimos nos impide detenernos a respirar el aire, a observar el paisaje, todo lo hacemos de una forma mecánica pero en momentos como éste es cuando hay que disfrutar porque jamás sabemos que pueda suceder, si podamos volver

- Qué triste –suspiró

- Perdón, me refiero a que los lugares cambian, las personas también, sus intereses son otros así que difícilmente vuelven a lo mismo

- No permitamos eso, quiero que me prometas algo

- ¿Qué cosa?

- Que visitaremos nuestros lugares favoritos cada año, sé que es caro… Finlandia y Escocia no están cerca de Madrid pero ahorraremos ¿sí? Nuestro bebé conocerá el mundo, nosotros lo conoceremos

- Está bien pero debemos administrar bien el dinero pero la idea es perfecta

- ¿Qué se supone que se debe hacer cuando se mira la aurora boreal?

- Disfrutar… aquí aparece con regularidad pero en un tiempo de máximo una hora se percibe desvanecida

- Tenemos suerte de estar aquí, viendo esto… Emilio, tengo algo que decirte

- Sí, decidlo

- Voy a morir

- ¿Qué? ¿Pero qué has dicho?

- Digo, todos vamos a morir, es que… perdón, recordé una canción, quiero que vivamos para siempre


Emilio la miraba extrañado. No era solo el recuerdo de una canción, era algo más pero no se atrevía a preguntar. Regina comenzó a cantar una estrofa de dicha canción.

- “Si tu quisieras vivir conmigo para siempre… entonces tú serías diferente al resto de la gente, si me siento derrotado tú me haces más fuerte” esa canción ¿la recuerdas? “Y yo que no puedo estar sin ti…”

- “No he encontrado la manera de que no tengas que morir… Si te quedas quieta ahí, yo te grabo en mi cabeza cuando no paras de reír” a mí también me gustaría que seamos jóvenes eternamente. No sé qué sucedería si…

- Lo que tendrías que hacer es seguir viviendo por ti y por nuestro hijo, crecer, conocer y rehacer tu vida, siempre teniendo como prioridad a nuestro hijo. Recordar, llorar poco, sentir mucho y saber que seguiré con ustedes, guiando sus pasos 


Emilio, cobarde y temeroso solo la abrazó. Lloró, Regina lo notó.

- ¿Por qué lloras, Milo? Me entristece verte así

- Es que no me imagino la vida sin ti

- No pensemos en eso

- ¿Estáis bien? ¿Por qué últimamente pensáis demasiado en eso? 


Regina limpió sus lágrimas y mantuvo las manos acariciando su cara.

- Nada sucede. Es el embarazo que me ha convertido en la persona más sentimental que puedas conocer, perdón, no quiero que entristezcas por mí

- Te amo, Regina, no me cansaré de decirlo

- Hasta mi final y aun así, seguiré amándote, lo prometo 



- Hasta siempre, porque no hay final cuando se ama


Entre lágrimas se besaron lentamente, con suspiros que entrecortaban sus respiraciones y pausaban el beso, con palabras de amor casi inaudibles.

- Soy un hombre con ideas y tradiciones de familia y una vez ya te lo he pedido, creo que es el momento para repetir mi promesa y petición… –suspiró –Regina ¿te quieres casar conmigo? 


Regina empezó a reír. Suspiró, cerró los ojos y asintió con la cabeza.

- ¿Cuántas veces me lo vas a pedir?

- Las que sean necesarias para que me des un “Sí” convincente. No quiero presionarte pero me gustaría que nuestras familias sean parte de esto

- Sí, Emilio, pero no quiero una boda tradicional con multitudes, comida y eso, lo haré porque te amo y porque será un bello recuerdo pero sin eventos ostentosos ¿sí?

- ¿Un ritual?

- Interesante… ¿en el bosque? ¿en la playa?

- Que mi bella futura esposa decida

- Emilio, somos tan cursis…

- ¿Es eso malo?

- No, pero sé que dolerá cuando tengamos riñas

- No pienses en eso, todo estará bien porque nos conocemos y seguimos descubriéndonos poco a poco 


Regina apretó la mano de Emilio. Lo miró. Estaba mareada.

- ¿Estáis bien? Palidecisteis como hace un par de horas

- Sí, es solo el frío

- Vamos adentro




Le ayudó a incorporarse y a caminar hasta la puerta de la cabaña. Entraron y fueron al sofá cercano a la chimenea.

- Oficialmente, es vuestro cumpleaños número 25 ¡felicidades! Os amo

- Gracias, nosotros también te amamos, Emilio… Un año más contigo y ahora con nuestro bebé. Como me cuidas, como nos cuidas…

- Alguna vez, en el colegio, leí una novela de un autor mexicano… creo que aunque el recuerdo es vago, la frase fue tomada de un bolero…

- ¿La recuerdas?

Emilio tomó su cara entre sus manos, se acercó a ella, la miraba con ternura y amor.

- “Por alto esté el cielo en el mundo, por hondo que sea el mar profundo, no habrá una barrera en el mundo que mi amor profundo no rompa por ti”

Así.

No hay comentarios:

Publicar un comentario