Había pasado un tiempo. Regina continuaba sus estudios y trabajaba, Emilio seguía siendo profesor y estaba estudiando también, vivían en el mismo piso de estudiantes en Madrid. Bruno se casó y divorció de Jessica: diferencias irreconciliables. Fabiola se reencontró con un antiguo amor de infancia, Julián, pensaban en boda.
(Reproducir: http://www.youtube.com/watch?v=unUcniIhwmg)
En la Universidad.
Regina. “Milo, ya mero es mi cumpleaños”
Emilio. “Lo sé. Eso de cumplir un mes después que yo es difícil de olvidar”-la abrazó.
Regina. “Bueno… ¿qué te parece si vamos de viaje? Tenemos unos días de vacaciones y podríamos salir de aquí.”
Emilio. “Es una grandiosa idea, pero tu cumpleaños es en 6 días y no creo que consigamos algo para entonces”
Regina. “Tienes razón… bueno, ya será para invierno”
Emilio. “¿Puedes venir tantito a la sala de profesores?”
Regina. “No, no quiero meterte en problemas
Emilio. “Ya todos saben que tenemos una relación, no les extrañará”
Regina arrugó la nariz, sonrió. Tomados de la mano se dirigieron a la sala de profesores.
Regina. “Te amo, no puedo creer que ya hayamos cumplido un año”
Emilio. “Ya tiene un par de meses de eso, fue lindo como lo festejamos, ¿no?, de vuelta a Almería, donde todo comenzó”
Regina. “Sí, aunque fueron solo dos días lo disfruté; eres increíble.”
Emilio. ”Tú lo eres, y como sabía que tendríais ganas de viajar, compré dos tickets para Escocia” –le entregó los boletos.
Regina. “¡No es cierto!”
Vio los boletos, lo abrazó.
Regina. “Muchas gracias, y luego Escocia… ¡Wow! Gracias, gracias, gracias. Te amo”
Emilio. “No hay algo que agradecer, es un buen motivo para conocer ese lugar. Sé que será una experiencia increíble, además que ya estáis a nada de los 22 años, ya cumplimos hace dos meses el año de estar juntos, hay tanto por lo que tenemos que festejar”
Regina. “Tu cumpleaños 27 hace un mes. Gracias”
Se besaron.
Regina. “Debo irme, tengo una clase más y después correré a la cafetería”
Emilio. “Te amo”
Regina. “Te amo”
Sonrieron tímidamente. A pesar de que ya se conocían y llevaban un tiempo juntos, seguían con la misma candidez que en el inicio.
Se encontró con Rodrigo y Alondra, sus compañeros de piso y de clase.
Rodrigo. “Quién lo diría, ¡eh! Tú y el profe”
Alondra. “Sos un entrometido, hacen linda pareja”
Regina. “Sí, quién lo diría, ya un año de que comenzamos la relación… y gracias Alondra, la verdad es que ya no puedo imaginarme con alguien más que no sea él, lo amo demasiado”
Alondra. “¡Y cómo no! Es muy mono”
Regina soltó una carcajada, asintió.
Rodrigo. “Bueno, ¿Qué harás para tu cumpleaños? ¿Viajarás a nuestra tierra?”
Regina. “No Rodri, iré a Escocia con Emilio. Recién me enteré”
Alondra. “En serio, dime dónde hay más como el que tenés”
Rodrigo. “Más respeto por favor, ya ni porque estoy yo aquí”
Alondra. “Te amo, vos lo sabés” –se besaron.
Regina. “Están loquitos, pero vámonos ya a clase que ese profesor será muy joven y lo que quieran pero es muy grosero”
Rodrigo. “Si, es como un pervertido, no me da confianza”
Entraron al salón y se sentaron en sus respectivos lugares.
Así transcurrió esa hora, aburridos y fastidiados por el mal carácter de Oscar, el profesor. Regina salió deprisa para ir a la cafetería a trabajar. Sin novedad alguna, pasó su turno y llegó al departamento. Emilio estaba dormido, así que decidió ir a su habitación y relajarse un poco. Al sacar unas fotos de una caja se cayó un sobre.
Regina. “Es la carta que no quise leer, la que me escribió mi abuelo antes de morir” –se sentó. “Mi niña Regina, no sé en qué momento leas esto pero antes que sigas, te digo que aún cuido de ti, quizás en otro mundo, tal vez en otro cielo. Ahora me encuentro en el hospital y veo la vida tan lejana, pero no es de lo que quiero hablarte ahora. Siempre has sido una niña muy inteligente, hiperactiva y curiosa, pero sobretodo, soñadora. Jamás desistas de tus sueños, llega a la meta de todo lo que te propongas, sé que eres fuerte y puedes hacerlo; cuando creas que no es suficiente la fuerza, mucho menos el tiempo, recuerda que todo es reflejo de lo que pensamos, y sobretodo que hay un Dios que siempre tendrá la respuesta. Cuando este ser supremo decida qué hacer con nuestras vidas, solo nos queda seguir los designios y vivir lo mucho o poco que tenemos de tiempo, hacer lo que siempre quisimos hacer y dejar huella; haz de tu vida algo importante, haz lo que tú siempre has deseado. Te quiero mucho mi niña, cuida de tu familia y cuida de ti, sé fiel a tus sueños. Tu abuelo. ”
Regina no podía llorar, solo sonrió y apretó la carta contra su pecho.
Emilio tocó la puerta.
Regina. “Pasa” –guardó la carta.
Emilio. “Hola, ¿por qué no me has despertado? –la besó en la frente.
Regina. “Porque vi que dormías profundamente” –sonríe
Emilio. “¿Puedo recostarme contigo?”
Regina. “¡Claro! Pero… ¿Qué te parece si nos duchamos y ya nos acostamos?”
Emilio sonrió.
Regina. “No” –frunció el ceño –“Cada quien en su baño… es que estoy muy agotada, ¿sí?”
Emilio. “No os preocupéis” –besó su frente.
Esa noche durmieron juntos, no cenaron, solo se acostaron y durmieron.
Llegó el día que tendrían que viajar, el clima en Madrid era frío y lluvioso. Abordaron.
Luego de unas horas de vuelo, llegaron a Escocia. El clima era frío pero nada que no pudiera ser soportado. Un auto los llevó al lugar donde se hospedarían.
Regina. “Emilio, esto es hermoso. Es un sueño; ¡mira qué paisajes! Mi madre no lo creería, siempre que veíamos películas en donde la locación era Escocia, le decía que viajaría aquí algún día” –saltaba –“Siente el aire en la cara, esto es grandioso”
Emilio sonreía enamorado y complacido.
Emilio. “En dos días es vuestro cumpleaños, espero que sea algo inolvidable. Ahora vamos a instalarnos y vamos a cenar, ¿vale?”
Regina. “Sí, y quiero también tomar cerveza en un bar”
Emilio. “Pero si no te gusta la cerveza”
Regina. “Pero no siempre tengo la oportunidad de estar en Escocia, además aquí y en Alemania les gusta mucho la cerveza, ¿no?” –tomó de la mano a Emilio –“Muchas gracias por esto”
Emilio. “No agradezcas, con gusto lo hago por ti”
Fueron a cenar, luego caminaron un poco por una calle empedrada, él tomaba algunas fotografías mientras Regina posaba o seguía maravillándose de estar ahí. Fueron por su cerveza a un bar que se veía concurrido, había música y ambiente divertido. Cantaron, bailaron un poco.
Emilio. “Será mejor que regresemos al hotel, está refrescando”
Regina. “Bueno, además, la noche es larga. Te propongo algo… ”
Emilio. “A ver, ¿Cuál es el trato?”
Regina. “Quien llegue antes a la entrada del hotel, le compra al otro el jersey de la nueva temporada del equipo al que apoya, ¿sí?”
Emilio. “Sabes que ganaré, soy más alto, eso me da ventaja”
Regina. “Pues yo soy más ágil”
Emilio. “Está bien” –reía –“pero te ganaré y quiero el nuevo jersey de la Selección Española, el de la estrella bordada”
Regina. “¡Sueñas! En sus marcas, listos… ¡fuera!”
Comenzaron a correr, Emilio le dio ventaja a Regina. Luego siguió corriendo para igualarla. Regina se detuvo. Se acercó a un poste. Emilio la rebasó.
Emilio. “¡Te lo he dicho! Vencí”
Se acercó a Regina que estaba pálida.
Emilio. “¿Qué tenéis? ¿Ha sido el alcohol?”
Regina se desvaneció en sus brazos, Emilio pidió ayuda en la entrada del hotel, la llevaron al lobby para que se recuperara. Volvió en sí.
Emilio. “Amor, ¿estáis bien? ¿qué sientes?”
Regina. “No sé, tengo frío, tuve un mareo, por eso paré. Vamos a la habitación, ¿sí?”
Emilio. “Sí, vamos”
La cargó pero ella prefirió caminar.
Emilio. “Es que bebimos y luego salimos a caminar, seguro fue eso”
Entraron a la habitación.
Regina. “¿Sabes que me da coraje?” –sonrió débil.
Emilio. “Que… ¿caíste en mis brazos y no en los de un joven escocés?”
Regina. “No” –lo besó –“Lo peor de este desmayo es que tendré que pagar” –comenzó a reir. “Ya, vamos a acostarnos, voy a desvestirme y a ponerme la ropa de dormir”
Emilio. “Te amo, te espero”
Regina fue al baño para asearse un poco y vestirse para dormir. Cuando regresó, Emilio estaba en el balcón viendo el cielo estrellado.
Regina. ”¿En qué piensas?”
Emilio. “En las maravillas que posee el mundo, en el tiempo, en la vida”
Regina. “La hora de la filosofía, ¡eh! ¿Sabes? He escrito en el libro que nos dio la gitana”
Emilio. “No sabía que lo conservaras, fui el primero en escribir luego de aquella vez en Barcelona, cuando reapareció Angélica y fui un patán”
Regina. “Shhh” –colocó un dedo sobre sus labios –“No lo leí, creo que eso es lo que hay que hacer… escribir sin leer, es como la metáfora de seguir adelante sin mirar atrás. Creo que a veces somos muy románticos pero no puedo ser diferente, me haces ser así.”
Emilio la atrajo a su pecho. Colocó la barbilla sobre su cabeza.
Regina. “Milo, ¿estarás conmigo pese a todo?”
Emilio. “Sí, siempre. ¿Por qué preguntáis?”
Regina. “Porque estoy un poco sensible y… olvídalo.”
Emilio. “Aunque mi mente lo olvide, mi corazón lo recordará… ahora estamos conectados, ¿sientes?”
Se besaron, Regina con las manos en el pecho de Emilio; él acariciaba su espalda y enredaba los dedos en su cabello. Se separaron.
Emilio. “Descansa, mañana será increíble”
Regina. “¿Dormirás conmigo?”
Emilio. “Es que, quiero escribir un poco pero podríamos acostarnos tantito en lo que concilias el sueño, ¿os parece?”
Regina. “Está bien, además soy una egoísta, jamás pienso en tu descanso o en cómo te sientes. Perdón, soy demasiado quejumbrosa”
Emilio. “No”
Se recostaron en el sofá.
Emilio. “Lo que pasa es que estáis muy presionada, pero no sois egoísta, me amas, me procuras y estáis conmigo. Ahora duerme que en verdad mañana será muy cansado.”
La abrazó. Al poco tiempo quedó dormida. Emilio la pasó a su cama y se fue a su cama a trabajar en algo que estaba planeando.
Al día siguiente, despertaron, pasadas de mediodía. Emilio fue a donde estaba Regina para darle los buenos días con un tierno beso. Se alistaron para salir. Desayunaron rápido en el restaurante del hotel. Él le había pedido que vistieran lo más formal posible porque irían a un restaurante después. Salieron. Emilio rentó un automóvil para ese día, manejaba en una carretera estrecha y con paisajes hermosos.
Regina. “¿A dónde vamos?”
Emilio volteó a verla y sonrió.
Emilio. “A un lugar muy guay (asombroso)”
Regina se quedó dormida en el trayecto. Llegaron.
Emilio. “Princesa, hemos llegado”
Regina despertó.
Regina. “Lo siento, ¿dormí mucho?”
Emilio negó con la cabeza.
Habían llegado al Loch Lomond & Trossachs National Park, un lugar con mucha vegetación y lagos.
Regina. “Es precioso; me encanta cuando el sol comienza a ocultarse, ese rojizo en el cielo es increíble.”
Emilio tomó su mano. Comenzaron a caminar rápido.
Regina. “¿Por qué tan rápido? Vamos a fotografiar esto; estoy enamorada de este lugar, estoy feliz de vivir esto contigo”
(Reproducir: http://www.youtube.com/watch?v=GqXjGKBjUos)
Emilio soltó su mano y se quedó atrás. Estaban justo frente al lago.
Regina. “Estás muy nervioso, me preocupas”
Emilio reía nervioso, metió las manos en los bolsillos de su pantalón.
Emilio. “Estáis muy bella, luces hermosa, con luz en la mirada”
Regina. “Y tu luces… guapo, pero estás muy raro, Milo, no me asustes”
Emilio. “No pasa nada; sólo quería… quiero decirte que te amo, que agradezco a Dios, a la vida y al destino por hacer que nos conociéramos, que sois la mujer de mi vida, que me imagino envejeciendo contigo”
Regina sonrojada sonreía.
Emilio. “Regina, sé que las prioridades de ambos ahora son los estudios pero…”
Se volteó, suspiró. Tomó de nuevo su mano.
Emilio. “Escucha”
Colocó la mano sobre su pecho.
Emilio. ““Soy un manojo de nervios”, jamás había pensado en esto seriamente, no hasta ahora.”
Regina. “Te amo Emilio, contigo he aprendido mucho, me he tranquilizado y sé lo que es el amor gracias a ti”
Emilio. “Mira debajo de esa banca” –señaló una banca de madera.
Regina. “¿Qué hay?” –dijo mientras se acercaba a ver.
Emilio la observaba con diversión y ternura.
Había una caja de mediano tamaño.
Emilio. “Abridla, es para ti”
Regina la abrió y comenzó a sacar el papel que cubría lo que había en el interior. Comenzó a sacar fotos, desde el primer día de clase con él cuando la fotografió sin que ella lo notara, cuando fueron a la filmación por el concurso que había ganado, de su primera noche juntos, de su viaje a México, a Barcelona y de otras tantas ocasiones. Una última foto decía “TE AMO”, Regina las veía mientras sonreía y recordaba cada momento.
Regina. “Milo, gracias, pero con el viaje era suficiente, yo no quiero que gastes”
Emilio. “Creo que hay algo más”
Regina sostenía las fotos, buscó en el interior y estaba el libro que les regaló la gitana, tenía una nota en la portada: “En esta historia falta mucho por escribir”. Dejó todo en la caja y corrió a donde estaba Emilio sonriendo feliz, él la cargó.
Regina. “Te amo, gracias por todo… aunque aún no es mi cumpleaños” –se bajó.
Emilio. “Regina… Sé que aún no es tu cumpleaños pero no podía esperar.”
Sacó del bolsillo de su pantalón el estuche de un rollo fotográfico.
Regina. “Esto es muy simbólico, gracias a la fotografía nos conocimos…”
Emilio se arrodilló ante ella, colocando solo una rodilla en el suelo frío, respiró profundamente.
Emilio. “Regina Lozano Barceló; quiero pasar el resto de mis días con tu compañía, que lo primero que vea al despertar seas tú, que juntos formemos una familia, quiero hacer de cada día de tu vida una aventura, quiero hacerte feliz… Regina, ¿Quieres casarte conmigo?“
Con lágrimas en los ojos comenzó a reír.
Regina. “Lo siento, esto… no lo esperaba. Emilio, quiero casarme contigo… pero no ahora. Te amo, te amo” –lo tomó de la cara –“Pero no quiero casarme ahora. Nunca me imaginé con alguien, nunca desee con tanta intensidad compartir mi vida con alguien que no fuera mi familia o Fabi, sé lo que siento por ti, quiero que seas el padre de mis hijos, despertar juntos todos los días”
Emilio. “Lo sé, pensé en ello y esperaré… ahorita son otras las etapas que debemos vivir pero quería que lo supieras, quería escuchar tu respuesta”
Regina. “Acepto. Te amo Emilio. Gracias por entrar a mi vida de esta manera, gracias por seguir en ella, sé que me cuidarás y yo haré lo mismo. No sé que decir, estoy emocionada”
Regina lloraba entre risas. Emilio la abrazó, unieron sus manos para besarse con ternura y pasión, entre lágrimas y risas. Le colocó el anillo, mientras la miraba a los ojos.
Regina. “Eres increíble”
Emilio. “Sois mágica”
Y así, ya con el anillo puesto, caminaron tomados de la mano, Emilio llevaba cargando con un brazo la caja con las fotos y el libro. Comenzaba a helar pero a ellos no les importaba, hablaban de todo y nada, imaginaban el día de su boda, cuando tuvieran su primer hijo y cómo le dirían a sus padres que estaban comprometidos, sin fecha pronta para la boda.
A partir de ahora, sus vidas cambiarían, en todos los sentidos.
¿Cómo saber que alguien te cambio la vida? ¿Cómo saber que esa persona es el amor de tu vida? No se sabe, pero ellos estaban destinados a estar juntos… hasta el final de sus días.
No hay comentarios:
Publicar un comentario