(Reproducir: http://youtu.be/Zu1XRxOhQQY)
Casi tres años atrás, Madrid, España.
Regina había conseguido un empleo en una librería – café. En sus primeros meses de estudios en ese país iba bien, acostumbrándose. Llevaba buena relación con sus compañeros y poco a poco armaba su portafolio con fotografías y escritos.
Cierto día, ella regreso de trabajar. Casi de noche, cansada; se ducho y vistió. Alguien, en ese departamento había alojado sus pertenencias, pero siempre llegaba – si llegaba – era muy tarde y se iba muy temprano. Era un misterio quien habitaba en la recámara contigua.
Regina se dirige a dicha habitación. Decide investigar, abre la puerta. Suena su celular.
-
-¿Hola?
-¿Hola?
- - Hola Regie, soy Rodrigo… oye aquí afuera está alguien que te busca pero no quiere decirme el nombre.
- - Ya quería dormir… bueno, ya salgo.- colgó.
Regina salió del edificio.
Regina. “¿Puedes decirme qué haces aquí?”
Bruno. “Vine a un congreso. Fue un concurso; entonces le pedí tu dirección a tus papás. Por cierto, te envían algo.”
Regina. “No puedes llegar así”
Bruno. “Pensé que te daría gusto…”
Regina. “No, bueno… perdón, es sólo que tuve un día un poco pesado pero ya, tengo 3 días de asueto académico, así que descansaré y sacaré ese estrés.”
Bruno. “¡Perfecto! Llegué en buen momento.”
Regina. “Ya te dije que no”- lo miró, él estaba emocionado. Ella sonrió-.
Bruno. “Te quiero, ya te extrañaba.” – la abrazó. “Mira, te traje esto y tus papás te envían esto.”
Bruno le dio una caja con algunos libros que le enviaban sus padres, además de los jerseys de los mejores equipos de España con el nombre de ella atrás. Regina saltó para abrazarlo.
Regina. “Gracias. Ah, están geniales. Muchas gracias Bruno… ¿sabes? Aún no conozco los estadios… pensaba ir este fin de semana, jugará el Espanyol contra el Real Madrid.”
Bruno. “Iremos, pues… Ay Regie…”
Regina. “¿Quieres pasar? Luego podemos salir a algún lado a cenar o a tomar café…Espera, ¿en dónde te estás hospedando y por qué veniste?”
Bruno. “Ya te dije. Escuela…” – vió la cara de Regina- “Ok, quería verte… tuve unos días de descanso en las prácticas del hospital. Les comenté a mi papá y dijo que ya a mis 25 podía decidir qué hacía… Reservé desde allá y fui a ver a tus papás para que me dieran la dirección y aquí estoy.”
(Reproducir: http://www.youtube.com/watch?v=PDnB7SCNHaI )
Regina y Bruno salieron a Bar-Cafetería Las Rocas. Hablaron de todo y nada. Recordaron momentos de antaño. Ellos se conocieron en la escuela, sólo que él iba unos grados adelantados pues es más grande… pero se enamoraron. Su intento de relación no funcionó, de hecho jamás hubo algo oficial pero él creía que ella era la mujer de su vida.
Al día siguiente fueron a ver un partido. Comieron y cogieron un bus con rumbo desconocido para Regina. Él sabía perfecto a donde irían.
Ya en los Jardines del Capricho se encontraban, fueron directo al laberinto formado por arbustos, corrían, reían.
Bruno. “Te propongo algo.”
Regina. “¿Qué cosa?”
Bruno. “Nos olvidaremos de todo y de todos.”
Regina se cruzó de brazos, pensó que quizá después de eso no habría otro momento igual.
Regina. “Está bien, la noche nos pertenece. Trato hecho.”
Extendió la mano para que el la estrechara en señal de pacto. Bruno la tomo de la cintura, la acercó a él y la besó con ternura. Regina se separó. Él, con mirada confundida retrocedió.
Regina. “Perdón, es que… no quiero que esto sea vuelva un lío… pero, ¿sabes? “Esta noche todo vale””
Regina se acercó, colocó la mano sobre el pecho de él. Bruno sonrió, se acercó para besarle. Un beso largo y tierno, un beso que habían esperado tanto.
Bruno. “Te llevaré a un lugar. Mi mamá me contó antes de que muriera que, fue ahí donde mi papá le propuso matrimonio, decía que era mágico el lugar.”
Fueron a la Casa rural La Garrocha, un lugar encantador, rústico, cerca de un lago, iluminado todo.
Regina. “Es hermoso, pero no podemos entrar…”
Bruno sonrió y le mostró unas llaves. Regina sonrió.
Regina. “Tonto. Entremos, pues.”
Entraron, se sentía frío el clima pero la cabaña era acogedora.
Regina. “¿por qué haces todo ésto?”
Bruno. “Porque no puedo dejar que te vayas de mi vida, no quiero dejarte ir.”
Regina. “Nunca entendí por qué te enamoraste de mí… y por qué, a pesar de lo que sentías nunca hiciste algo.”
Bruno. “Miedo, tal vez… Al ser mayor que tú, no veía las cosas desde el mismo enfoque, yo deseaba divertirme, no engancharme… pero sucedió, hasta ahora no te olvido. ¿Sabes? Me acordé de aquella vez en la que estábamos en la escuela, tu grupo se había ido porque llovía muy fuerte y tu te quedaste ahí en la cancha de fútbol rápido”- sonreía.
Regina. “Sí recuerdo, que empezaste a correr tras de mí hasta que nos tiramos en el suelo.”
Bruno. “Esas cosas simples no se olvidan porque significan mucho.”
Regina. “Sólo sé que… el viaje, el cambio de ambiente, de vida me ha hecho bien y no lo arruinaré…”
Bruno. “Te pediría que regresaras pero sé que sería muy egoísta… puedo venir cada tanto a verte y escribirnos siempre que podamos, estar en contacto por el video chat.”
Regina. “Eso no funciona. No lo compliques.”
Comenzó a llover.
Bruno. “Entonces…”
Regina. “Nada. Hagamos que esta noche perdure, pero que perdure solo por ésta vez, después de esto nada será igual, no volveremos a lo mismo. “
Bruno. “La noche nos pertenece.”
Regina. “No, nosotros le pertenecemos a ella.” – se acercó a la ventana y miraba la lluvia caer.
Bruno, sin decir algo se acercó a ella, la abrazó fuerte e hizo que volteare. Al tenerse frente a frente él la besó con ternura y tristeza. Sabía que luego de esa noche, no habría algo más. Regina lo tomó del cuello y lo separó un poco.
Bruno. “Deja que te ame.”
Regina. “Bruno, yo… nunca he estado así con una persona, no sé…”
Bruno. “No te preocupes. Sólo quiero estar contigo, abrazarnos, amarte, protegerte.”
Regina. “¿Cuidarás de mí?”
Bruno. “Siempre, aunque no quieras.” – sonrió y los ojos se le cristalizaron.
Regina se acercó más, lo atrajo hacia ella y lo besó apasionadamente. Él trataba de frenarla besándola con más ternura. Entre caricias torpes y risas nerviosas fueron desnudándose el uno al otro, con miedo, con pena. Se acostaron en el piso alfombrado, cerca de la chimenea. Hacía frío pero a ellos no les importaba.
Bruno. “Eres hermosa.”
Regina. “No hables, no lo hagas.”
Regina y su primera experiencia sexual. Lloraba de la emoción y del dolor que el primer contacto causaba. Se aferraba a la espalda de Bruno. Lentamente iban conociéndose. ÉL susurraba palabras de amor, ella las callaba con besos. Se acostaron, ella al lado de él, volteada, lloraba.
Bruno. “¿Qué tienes?”
Regina. “Nada”- fingió una sonrisa- Gracias por ser así conmigo.
Bruno. “Te amo.”
Ella no respondió, lloro más y lo beso, esta vez con furia, con coraje. Repitieron lo que una hora antes, ahora con más confianza, con menos pudor.
Despertaron abrazados. Regina se vistió rápidamente. Bruno despertó y preparaba el desayuno. Ella salió a caminar, a despejar su mente.
Bruno. “¿Cómo estás, amor?”
Regina se volteó enojada.
Regina. “Conseguiste lo que querías… ¡sexo! ¿Cómo caí? Bueno, la verdad es que también tenía ganas de estar contigo en esa forma. Digo, tú eres el experto, siempre hablando todas de lo buen amante que eres. El sexo más caro de tu vida, ¿no? Viajar, comprar cosas, rentar ésto…”
Bruno. “¿De qué hablas? Anoche fui sincero. Quería que pasara… sí, pero porque te amo.”
Regina. “Blah, blah, blah… Me encanta, eres un experto con eso de las palabras y detalles que enamoran pero, ¿sabes? Sólo fue un día de debilidad, de calentura, ni creas que siento algo por ti, muy tonta sería si fuera de ese modo.”
Bruno. “No te entiendo, ayer estábamos tan bien…”
Regina. “Ayer. Además fue solo para que pudiéramos pasar la noche juntos, de otra forma no hubiera sucedido.”
Bruno. “No puedo creerlo. No lo imaginé de ti.”
Regina. “Hay tantas cosas que no sabes de mí… demasiadas y ahora por favor, vete.”
Bruno. “¿Quieres que te lleve a donde vives?” – dijo sorprendido.
Regina. “No, me iré sola y nunca más vuelvas a aparecerte así. Hasta luego, Bruno. Por cierto, si que eres bueno en “eso”.”
Regina se alejó corriendo con su bolso en mano. Estaba enojada, anonadada. Realmente creía que era tonta pues había caído en el juego de seducción que planteó Bruno. Se sentía triste, confundida.
Amo la historia,la trama,los personajes, la descripción de todo, amo la pareja de braulio y regina!
ResponderEliminary me encanto el cacno de la cancha ahi tirado he puki!!
YA quiero leer lo que sigue!
es bruno!!
ResponderEliminarjajaja
tamo!!
sube capi porfa esta muy buena la historia
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