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"Tomorrow is a mystery... Just have faith in it!"

viernes, 23 de diciembre de 2011

Capítulo 24. Opción A.


Madrid, España

Emilio fue a la casa que compartiría con Regina. Entró y notó que estaba diferente, no iba ahí desde que estuvo con ella meses atrás. Encontró un papel maltratado que decía “Si estáis aquí, quedaos”, caminó por el pasillo que conducía a la recámara principal y encontró más notas. Estaba confundido, se sentía alterado. Decidido a preguntar a su hermana Carolina qué significaba todo eso sacó el celular del bolsillo de sus gastados jeans pero algo lo paralizó. Se acercó y notó que sobre la cama había ropa de bebé ya empolvada; la examinó e intentó localizar a su hermana para obtener una explicación pero ella no contestó.

- ¿Qué es esto?

Bajó a ver el resto de la casa. En la cocina encontró comida en las alacenas y otra más en el cesto de basura. Se sentía frustrado, tenía tristeza pero no entendía por qué. Caminó hacía la chimenea y vio que en la fuente había un sobre maltratado, con manchas debido a la lluvia, quizá de meses anteriores. Lo abrió.

- “Felicidades papá, en cuatro meses llegaré. Te amamos.”

Buscó en el interior del sobre y vio algo más. Lo extrajo. Era el ultrasonido.

- ¿Qué es esto?... Regina… no, no ¿por qué no me dijo?.

Emilio rompió en llanto sin saber qué hacer pero un mensaje de texto lo despertó de ese que él creía, era un mal sueño.

“Hermanito, estoy en la cafetería que está cerca de donde vives. Venid pronto.”

Sin pensarlo dos veces, tomó el sobre con el ultrasonido y la nota. Salió de la casa y manejó rumbo a la cafetería sin vacilar.

Llegó. Al entrar, imaginó que vería a Regina sonriéndole a la gente que llegaba para consumir algo de tan conocido y bohemio lugar…pero no estaba ahí.

- ¡Milo!

Volteó. Estaba su hermana tan radiante como siempre: alta, delgada, de tez blanca y cabello oscuro como el carbón, pero una mirada con preocupación y culpa.

- Caro ¿Qué hacéis aquí? Intenté localizarte al móvil hace unas horas

- ¿Por qué? ¿Pasó algo?

- Eh… ¿Recuerdas aquella vez que me pedisteis que fuera a la casa?

- Sí ¿por qué?

Caminaron hasta la terraza y se sentaron donde ya se encontraba la bebida de carolina que con anterioridad había pedido.

- ¿Por qué me enviasteis ahí?

- De eso he venido a hablar

- ¿Regina está embarazada?

- Sí

- Pero… ¿por qué no me lo habéis dicho?

- Ella me lo ha pedido

- Entonces… no entiendo ¿por qué lo hizo? ¡Qué egoísmo! ¿Qué oculta?

- Emilio, Regina está enferma…

- ¿Qué? ¿De qué?

- Se alejó de tu por eso, regresó para decir lo del embarazo pero no llegasteis así que lo tomó como “señal divina”, no quiere que sufras

- La amo… lo que más deseo es un hijo y formar una familia con ella

- Yo lo sé pero ella está contrariada, no os preocupéis, estamos en contacto pero ella necesita de ti

- No me habéis dicho de qué está enferma

- Milo, Regina tiene un tumor en la cabeza

- ¿Desde cuándo? –se levantó alterado -¿Por qué no me lo han dicho antes?

- Siéntate, por favor –se sentó –Lo siento, pidió discreción, está asustada

- Pero yo la hubiese cuidado, animado y hubiese estado al tanto de su tratamiento ¿va a operarse?

- Dice que quizás después del parto pero… Emilio, es mucho el riesgo, quizá no resista en caso de someterse a la cirugía

Emilio comenzó a llorar, no podía creer lo que estaba escuchando.

- Pero ¿hay tratamiento? ¡Puede ir con Eduardo!

- Él se lo diagnosticó y después en México después de los análisis resultó lo mismo

- No, no, eso no está pasando. Debo ir donde está. Está en México ¿cierto?

- Sí, pero ayer que hemos hablado me ha dicho que está en la playa vacacionando con su familia

- ¿Sabéis el nombre de la playa?

- No

- Bueno, iré e investigaré para llegar a ella. Gracias hermanita ¿queréis ir a México conmigo?

- No Milo, que sido un gilipollas pero ha llegado el momento de luchar por ellas

Fueron al piso, compraron en línea el ticket de vuelo y avisó a Fabiola a que hora llegaría a México para que pudieras verse. Ella no quería pero después de escucharlo tan triste y preocupado, accedió.

Abordó el avión con ansiedad, deseaba llegar, pedirle perdón y decirle que lucharían juntos por salir avante con la enfermedad.





Los Cabos, San Lucas, Baja California, México
Regina con 7 meses y dos semanas fue a la playa con su familia. Los Cabos era el lugar que les brindaba paz cuando lo visitaban. El cumpleaños de Regina sería en esos días, así que además de relajarse, celebrarían. Ella se paseaba por la playa descalza, sintiendo la arena bajo sus pies, con un pantalón blanco y un top del mismo color; tranquila, disfrutaba del aire que golpeaba su cara, el clima cálido, el sol bañando su cara y dos personitas le provocaban lentitud para caminar…

- Hermosos, se mueven mucho –se sentó en la arena –es hermoso aquí… sus abuelitos me traían a vacacionar con mi hermano Javier. Me gustaba mucho caminar en la playa con mi abuelito, siempre me contaba una historia diferente, a veces, creo que solo las inventaba para entretenerme –rió –nos mojábamos los pies y recolectábamos almejas y piedras, por él creo aún en la magia, por él pienso que cuando el cielo está muy oscuro es porque ya amanecerá…

Tocaba su vientre y veía al horizonte.

- ¿Saben? Extraño mucho a Emilio, él es maravilloso, creo que cuando muera él será buen padre… me entristece pensar que no los veré crecer, pero quiero que nazcan sanos y fuertes y con la operación no iba a pasar eso. Quiero que vivan y sean felices, mis niños –comenzó a llorar –los amo

- Regie, me preocupé, no contestas el celular y no avisaste que saldrías

- Tranquilo, Javi, estoy bien, tus sobrinitos y yo salimos a caminar

- Javi 1 y Javi 2

- ¿Estás loco? No les pondré tu nombre –rió

- Deberías pensarlo ¡eh!

- No, Javier…

- Oh, bueno… Regie ¿has pensado en decirle todo a Emilio?

- No, bueno sí pero no lo haré…

- Regina, debes pensar en todo, él es el padre

- Sí, lo sé pero no quiero que sufra, él tiene un futuro prometedor, muchos planes

- Hermanita… eso no está bien. Quizás uno de sus planes es estar contigo

Permanecieron en silencio abrazados. Javier acariciaba su vientre y le hablaba muy cerca. Regina pensaba en todo lo que deseaba que Emilio supiera. Pasaron las horas, oscureció y la única que iluminaba aquella noche en la playa era la luna y esos faros de los restaurantes y clubes metros atrás. 




Aeropuerto Nacional. Cd. De México.
Llegó Emilio. Fabiola lo esperaba. Después de recoger su equipaje, se encontraron.

- Buena noche, Fabi ¿cómo estáis?

- Bien, bien… y bueno ¿por qué te apareces ahora? –dijo molesta

- Yo… no sabía

Caminaron hacia el estacionamiento para subir al auto. Un silencio incómodo se apoderó del momento. Subieron.

- ¿A dónde iremos?

- No sé, tú dime, gachupín ¿qué haces aquí? Regina está en Los Cabos

- Iré donde está, me encontraré con ella

Fabiola se estacionó de repente.

- ¿La amas?

- ¡No imaginas cuánto! Quiero cuidar de mis dos amores, crecer como persona, como pareja y como padre, desvelarme para atender a mi pequeña hija y a mi esposa, besarla y apoyarla en todo…

Su mirada se iluminó.

- Quiero estar con ella, porque nos pertenecemos, porque sin ella… yo no soy

Fabiola suspiró.

- Te creo, jamás conocí a alguien tan enamorado… bueno, a Regina pero Emilio, ella está enferma

- Lo sé, hoy lo supe y por eso quiero verla, recuperarla

- Compraremos tu boleto para que vayamos mañana a donde está

- Mañana es su cumpleaños

- Lo sé, ese es el plan, , llegar para sorprenderla peor ya tenemos el boleto, faltas tú

- ¿Tenemos?

- Es que… tengo que d decirte algo

- Yo también

- Tú primero

- Quiero hablar con Bruno, por favor ¿dónde puedo encontrarme con él?

- Vamos a su departamento, quizás esté ahí

- Y bueno ¿Qué es lo que querías decir?

- ¿Eh? ¡Nada!

Fabiola condujo hasta el departamento de Bruno. Ambos bajaron del auto y subieron al primer piso donde vivía. Presionó el timbre.

- Sea lo que sea que tengas que decirle… te anticipo que él ha ayudado a Regie en estos meses

- No os preocupéis

Bruno abrió la puerta.

- ¡Fabi! –la abrazó - ¿Cómo…?

- Hola, buena noche Bruno –extendió la mano

- Por tu acento, supongo que eres Emilio –estrechó su mano

- Acertasteis… ¿podemos hablar?

- Eh… –miró a Fabiola – Sí

- Yo no escucharé, iré a tu estudio porque necesito un libro de bases biológicas

Todos entraron y Fabiola fue al estudio para darles tiempo de hablar. Emilio y Bruno se encontraban en la sala, compartiendo un silencio incómodo que Emilio rompió.

- Bruno, primeramente, he venido a presentarme, mi nombre es Emilio Alcázar

- Hola –dijo cortante –soy Bruno Rentería

- Mucho gusto. Disculpad las circunstancias pero… he venido a agradecer por lo que habéis hecho por Regina. Recién supe de todo y…

- Lo sé, Regina no quería que padecieras con ella lo de su enfermedad

Emilio suspiró.

- Bruno, sé que fuisteis su primer enamorado y todo lo que pasó cuando se vieron aquí en aquellas vacaciones navideñas pero… si acudo contigo es porque quiero que sane, que viva, sois su médico y…

- Emilio, ella te hará caso. Tiene miedo de someterse a la cirugía, de que en el parto algo salga mal y ¿sabes? Es difícil su situación pero necesita tu apoyo y que estés con ella en todo momento –se levantó del sillón – lo siento pero ella lo sabe, yo la amo y le hice daño, quizás no luché lo suficiente pero ella es feliz ahora porque será madre aunque en su mirada hay nostalgia y es por ti. Te ama y creo que estar juntos no debe ser una posibilidad sino una realidad.

- Gracias, no sé que decir. Esto es difícil pues no te conocía y de pronto tenemos esta charla…

- Entiendo, es extraño pero entiendo y sé lo que Regie siente por ti así como puedo observar que también la amas así que… ve con ella

- Sí, iré con Fabiola para comprar el ticket de vuelo

- No, mira, yo quería llegar mañana, tengo ya el boleto para el mismo vuelo que Fabi así que te lo doy y por favor, haz lo que tengas que hacer y no la dejes sola

- ¿En verdad? No sé qué decir… Bruno, esto sigue siendo extraño pero en verdad te agradezco por todo. Sois un gran hombre.

- No agradezcas, lo hago porque Regina merece ser feliz, no sabemos qué pueda pasar y cuídala, aún así cuando regresen aquí estaré para la consulta y su visita con el obstetra

- Gracias, hombre

Emilio se levantó del sofá y le extendió la mano nuevamente, Bruno sonrió y correspondió al estrecharla. Bruno sacó de un cajón un sobre con su boleto de avión.

Fabiola salió del estudio, los miró. Fingió un ataque de tos para ser notada. Emilio sonrió.

- Debo hacer un par de llamadas a España, salgo un momento –salió

- ¿Qué fue eso? ¿Por qué tiene tu boleto de avión?

- Ella merece ser feliz y con él lo logrará… se lo obsequié

- ¡Increíble! Eres asombroso, Bruno… nada queda del patán de aquellos años de escuela

- El amor me cambió, pero también la cambió a ella y el camino que eligió no coincide con el mío, no la lleva a donde estoy –suspiró –le envías mis saludos, me mantienes informado de todo ¡eh!

- Así será, gracias Bruno

Lo abrazó. Emilio entró para despedirse y agradecer una vez más. Fabiola se despidió y salieron para abordar el auto y dirigirse a su departamento en donde lo alojaría para poder irse juntos al aeropuerto al día siguiente.



Los Cabos, San Lucas, Baja California, México


La madrugada del día de su cumpleaños. Regina estaba en la terraza de la habitación del hotel. Respiraba el fresco aire, miraba las estrellas, intentaba no recordar para no extrañar, para no llorar…

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