(Reproducir: http://www.youtube.com/watch?v=xVfXY9YU0dE)
Emilio comenzó a acondicionar la casa sin que
Regina se enterara, su hermana estaba implicada en la sorpresa. Todo regresó a
la normalidad, excepto por la excesiva atención que Regina recibía. Regresó a
estudiar y el trabajo en la cafetería no pudo recuperarlo.
Sus dolores de cabeza incrementaban pero no quería
prestar atención, quería enfocarse en la escuela y su embarazo.
Apenas un mes había transcurrido desde que regresó
a Madrid, después de hacer las tareas de todo el semestre y presentar exámenes
para regularizarse aunque no con excelentes notas.
-
¡Fin de semestre! Sé que pude hacerlo mejor
pero para el siguiente no habrá excusa
-
Regina…
necesitáis más tiempo para recuperarte del parto
-
¡Lo
tengo fríamente calculado! En verdad
-
Está bien y ¡vamos a festejar! El semestre ha
terminado y falta poco para que nazca nuestro hijo
-
Está bien, pero tienes clase…
-
Sí pero podemos hacer algo en la noche
-
¡Perfecto!
-
Te amo, por favor, id con cuidado
-
Sí, Milo, voy con Alondra y Rodrigo… no te
preocupes, te amo
Se besaron. Emilio se inclinó para besar el vientre
de Regina.
-
No me he olvidado de ti, te amo, cuida a
vuestra madre
Regina rió.
-
Dice que sí
-
Los veo en unas horas
Se abrazaron y cada quién se dirigió a donde debían
ir.
En el trayecto, Regina les comentó a Rodrigo y
Alondra que quería celebrar de alguna manera con Emilio y después de muchas
propuestas, fue ella quien planteó una y pidió su ayuda.
-
Me gusta por sencillo y especial
-
Si Roy, qué bueno que les parece buena idea
-
Creo que sería mejor algo íntimo
-
¡Alondra! –dijo Rodrigo apenado
-
¿Qué? Sólo sugería…
-
No te preocupes, y no es que no desee estar
con él así pero es incómodo
Los tres rieron después de
un momento de incómodo silencio.
Llegaron al edificio donde
vivían, guardaron lo que ocuparían y subieron al roof garden, había plantas y pasto, era exactamente como el jardín
de la planta baja pero en el último piso. Era fácil acceder pues tenía cómodas
escaleras para subir a éste.
Colocaron luces en los árboles,
telas traslúcidas que usaban para las sesiones de fotos las colgaron de las ramas
y otras más en una parte de dicho jardín.
Una vez terminado, bajaron.
Regina se vistió rápidamente y se soltó su ya crecida cabellera. Buscó unos
zapatos cómodos y esperó a que llegara Emilio.
Estaba tan cansada que se quedó dormida.
-
Regie –besó su frente –he llegado –Discúlpame
pero tuve que ir a por algo
-
Bebé, qué bueno que llegaste, me quedé
dormidísima
-
Luces hermosa –suspiró
-
¿Decidiste a dónde ir?
-
No, aún no, pero me encantaría subir tantito
para fotografiar la ciudad de noche, hace tiempo que no lo hacemos
-
Regie… podemos hacerlo otro día
-
Por favor ¿sí? –lo miró con insistencia
-
Está bien –sonrió –amo esa mirada, no me
puedo negar
Subieron con cuidado y despacio al roof garden. Regina guardó en su bolso
la cámara y su ipod.
-
Hacía mucho tiempo que no subía…
Se sorprendió al ver iluminado el lugar.
-
Regina… es sorprendente
-
Sé que es sencillo, precipitado pero pensé en
ello mientras regresaba y los chicos me ayudaron
-
Es hermoso, mirad allá arriba –alzaron la
mirada
-
Vamos a recostarnos
Caminaron a través de las telas que colgaban de las
estructuras de madrea y las ramas de los árboles, llegaron al lugar donde
estaba la tela para que pudieran recostarse. Se tomaron de las manos y miraron
al cielo.
La noche envuelta por un clima templado, el cielo
estaba estrellado y podía verse la luna con dimensiones diferentes a las habituales,
se escuchaba ligeramente el tránsito, el viento ligero se adueñaba de los
silencios hasta que Regina decidió poner música.
-
Gracias, Regina
-
Gracias a ti Milo por estar conmigo
-
Sois la madre de mi hijo, la mujer de mi vida
¿cómo podría siquiera estar lejos de ti después de lo que pasó?
-
No sé, no me imagino ya sin ustedes dos… a
veces, parece que escucho sus latidos, sueño con su voz, imagino que sonríe y
juguetea
-
Será hermoso e inquieto igual que tú, mi
bella dama
-
Espero que sea tan inteligente, metódico y
bello como tú –suspiró –quiero pedir un deseo –volteó a verlo –pero lo diré en
voz alta porque eres parte de él
-
Está bien, escucho
(Reproducir: http://youtu.be/z2uORs59gv4)
-
Deseo que no se extinga mi recuerdo, que mi
hijo, nuestro hijo crezca y se convierta en un hombre de bien, guiado por su
padre. Deseo que todo lo que ellos deseen les sea brindado pero que no desistan
de esos sueños y metas por conseguir. Deseo que el amor traspase las barreras del
tiempo, del olvido y de la muerte
-
¿Por qué dices eso?
-
Es sólo… pensamiento en voz alta, en realidad
no significa algo, excepto por todo lo anterior a “muerte”, quiero lo mejor
para ustedes, quiero que sean felices, eso quiero –sonrió débilmente
-
Te amo Regina Barceló, te amo, te amo, jamás
alguien se había conectado con mi alma, sois la mujer perfecta, con la que quiero
envejecer y tener más hijos, estoy nervioso como la primera vez que hablamos,
como la primera vez que te miré
Se incorporó de modo que el codo le servía de
sostén, la miraba con amor, con respeto.
-
Estoy enamorado, cada día lo estoy más y sé
que no podría estar mejor, con vosotros lo tengo todo
Regina no contuvo el llano y derramó lágrimas de
felicidad y nostalgia. Se abrazaron.
-
No me olvides
-
Imposible apartarte de mi mente
-
Mira, no será Finlandia pero el cielo se ve
hermoso
-
Sería asombroso ir ahí a admirar la maravillosa
aurora boreal
-
Deseo ir, algún día será, iremos con nuestros
hijos
-
Sé que deseas ir y…
Del bolsillo en su chaqueta sacó un sobre. Se lo
entregó.
-
¿Qué es?
-
¡Abridlo!
Lo abrió con cautela. Eran unos tickets de avión.
Leyó cuidadosamente.
-
¡Emilio! ¡Finlandia! ¡Madre mía! No puedo
creerlo ¡pellízcame!
-
No estáis soñando, nos vamos a Finlandia en
un par de días
-
¡Increíble! ¡Eres el mejor! Gracias por
alegrarme los días
-
No hace falta que agradezcáis, será
inolvidable, lo prometo
-
¿Ya escuchaste?
-
¿El qué? –preguntó contrariado
-
“Come what
may”
El reproductor de música emitía los acordes de una canción que a ambos les gustaba. Emilio cargó a Regina y después,
ambos con los pies en el suelo, comenzaron a bailar, juntando sus cabezas y
declarándose una y otra vez su amor, el deseo de estar siempre juntos. La
mirada no había cambiado, era como la primera vez, cándida, expresiva y tierna.
Las manos de Emilio alrededor de la cintura imperceptible de Regina y ella con
las manos alrededor de su cuello iban al ritmo de la música, sintiéndola,
escuchando y repitiendo líneas de la canción con emoción, con devoción.
-
“l’lI love you until the end of the time (Te amaré hasta el final de los
tiempos)”
-
“Come
what may… I will love you until my dying day (Pase lo que pase te amaré hasta
el día de mi muerte)” y lo digo con el corazón en la mano, Te amo.
Y ese “Te amaré hasta la muerte” es la promesa que indirectamente se hicieron.