(Reproducir: http://www.youtube.com/watch?v=7yir34bnVgg )
Época actual. En el mes de Noviembre.
Madrid, España.
Regina y Emilio estaban en el jardín, sentados mientras comían de una ensalada que había preparado él. Se miraban. Sonreían.
- Me preocupaste, Regie.
- Lo siento, no era mi intención, realmente creo que ya me siento mejor, pero si es necesario que vaya a mi país.
- ¿Segura? ¿cuándo sería? Digo, para que te acompañe.
- No, gracias. Es que tú estás con lo de tu grado, también das clase, entonces sería no muy bueno para ti que perdieras días. Pero ya, mañana hablamos de eso, abrázame. Necesito sentirte.
- Te amo.- la abrazo – Aún recuerdo ese momento en el que te vi por primera vez, tan linda, tan dedicada. Te sonrojabas. Realmente creo que Dios nos coloca en el sitio justo.
Regina reía mientras lo tomaba de la cara.
- No lo puedo creer. Hasta el acento sexy de español se ha ido desapareciendo.
- Tú tienes la culpa – la besó – pero me gusta.
- ¿Sabes de qué tengo ganas?
- ¿De qué?
- Iba a decir otra cosa – ríe y roza sus labios con los dedos de Emilio – pero de pronto me siento muy agotada. ¿Dormimos?
- Sí, mañana seguimos hablando de esto.
- Oye – se levantó del pasto tomando los platos y cubiertos utilizados – Gracias…
- ¿Por la ensalada? Fue nada, pero mañana te cocino algo rico, una pasta, si queréis.
- No, me refiero… Gracias por entrar a mi vida, por permanecer en ella.
Emilio la tomó en brazos y entraron al edificio. Depositaron las cosas en la cocina y se fueron al departamento que compartían. Comenzaron a besarse. Se abrazaron. Esa relación era algo que muchos hubieran deseado pero que pocos se hubieran atrevido a aceptar.
Al día siguiente en México. Diferente hora.
Llamada telefónica. Fabiola había llamado a Bruno.
- ¿Bruno? Soy Fabiola, oye te hablo porque quiero invitarte a algo.
- Ah… hola, ¿a dónde? Recuerda que estoy de guardia en el hospital, no puedo salir mucho.
- Ay sí, lo olvidaba, no sé cómo aguantas… en fin, sólo quiero decirte que… ¡Adivina!
- Fabiola, ya dime… obviamente no sé y no tengo tiempo de adivinar.
- Ash, tú siempre tan amargado. Pues dentro de unos días viene Regina, como no la he visto en casi un año, me gustaría organizarle una fiesta.
- ¿Es broma? ¿Me llamas para burlarte? No me quiere ver desde que regresé de Madrid.
- Pues quién sabe qué le hiciste. Ya, ¿cuento contigo o no?
- No – cuelga.
Fabiola cuelga el teléfono, se sienta en su sillón y enciende su computadora.
- O sea, me dejó así… No puedo creerlo. Me molesta no saber qué pasó en ese viaje.
Regie ha iniciado sesión. Inician videollamada.
- A ver, querida, dime por favor, ¿qué pasó en aquel viaje donde fue Bruno?
- Ah sí, Hola, Estoy muy bien, ¿y tú?.... La última vez que me preguntaste eso era porque querias invitarlo a mi cumpleaños que festejamos en Cancún… y de una vez te digo Fabiola, no quiero que me organices fiesta y mucho menos verlo…
- Es que es demasiado raro. Y sí, quería hacerte fiesta pero con esto me quitas las ganas.
- Perdón, estoy muy tensa… pero en serio, no quiero fiesta. No tengo ánimos.
- ¿Cortaste con Emilio? No manches, pensé que con él te casarías. Sé que aBruno le va a dar gusto escuchar esto- toma su celular para marcarle a Bruno.
- No se te ocurra, eh. Además con Emilio estoy mejor que nunca, él es el único… él es el hombre.
- El hombre perfecto, vas a decir, ¿no?
- Pues no, no es perfecto pero es el ideal para mí, fue demasiado lindo como empezó todo, como se desarrolló.
- Ya, ya, te vas a poner de cursi, mejor dime qué pasó con Bruno…
- No es tema para tratar aquí… además ya tiene como 2 años de eso.
- Dime Regina Barceló, dímelo ya.
- Ok, ya, me chocas… Pues cuando vino… pues… - se sonrojó.
- ¿Qué?... ¡No! Regina… ¿lo hicieron?
Regina suspiró.
- Sí, me da tanta pena… pero es que no podía dejar que se involucrara tanto. El hecho de que él con eso sintiera que me amaba no iba a ser bueno. Además fue lo mejor, alejarlo… pero me da vergüenza la forma en la que lo hice. Le dije que sólo lo había utilizado porque tenía ganas de tener relaciones con alguien y quién mejor que él que siempre había dicho que era un experto en eso.
- No manches, pobre, ahora lo entiendo. Pero dime, ¿lo disfrutaste? Porque fue tu primera vez. ¿Se dio cuenta?
- Sí, se dio cuenta, estaba nerviosísima, la verdad es que, aún recuerdo como fue. Siempre me cuidó, por eso creo que le dolió más que le dijera eso. Vino a Madrid con el pretexto tonto de un congreso de su escuela, supo que era mi primera vez y yo no hice algo. Lo traté como si fuera alguien extraño, como si hubiera sido solo por calentura… Y bueno, lo fue – ríe.
- Estoy realmente impresionada. ¿Por qué no me lo dijiste? Se supone que soy tu mejor amiga.
- Lo siento Fabi, es que me daba pena… y más por lo que hice. Seguro pensará que soy una cualquiera. Pero bueno, por eso no quiero verlo. Tengo que irme, iré a revelar unas fotos para una exposición. Te amo, nos vemos en unos días, y en serio, no hagas fiesta.
Llega Emilio.
- ¿Nos vamos, amor?
- Don perfecto ha llegado
- Fabiola, shut up (cállate) – besó a Emilio.- Mira amor, Fabi en la videollamada.
- Hola Fabi. A ver cuándo vienes, eh, no te vemos desde el cumpleaños de Regie en el caribe.
- Pronto, “Milly”, pronto. Un beso a ambos, Bye.
Finalizan videollamada.
- ¿En verdad no queréis que te acompañe a México?
- No, o sea sería estupendo pero no tiene caso. Sólo voy unos días y regreso. Aquí ya estaremos en vacaciones así que tengo planes, comenzaremos con nuestra lista de cosas por hacer… también tengo una lista – se mordió los labios- de fantasías sexuales.
- ¿Ah sí? ¿Y si adelantamos algo? – la tomó de la cintura – Creo que es justo, me abandonareis durante días…
- Puede que… ¿Sabía usted que es el profe más guapo deEspaña?
- Y usted, jovencita Barceló, la alumna más inteligente y guapa.
- No me convences, no era la más inteligente.
- Lo eres, te amo.
Regina comenzó a besar a Emilio. Un beso tierno. Enredaba los dedos en su cabello ondulado. Emilio la cargó. Regina abrazo con sus piernas la cintura de él. Se besaban con más pasión.
- Te deseo
- Yo a ti, hermosa, pero no presionaré…
- No hace falta, creo que lo de las fotos también puede esperar – volvió a besarlo, esta vez con más pasión.
Entre risas y besos se fueron a la habitación de él. Entre caricias se les pasó el tiempo.
Emilio, hombre guapo, alto y de cuerpo exquisito. Un gran amante aunque tierno y cuidadoso.
Regina siempre tenía ganas de “estar” con él, pero algo se lo impedía… quizá un recuerdo, quizá un momento que no lograba olvidar.
ya sabes que me encanta puki!! ya quiero ver mas!!
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